¿Cómo aconsejar a una familia cristiana que debe relacionarse con un pariente que abiertamente dice ser homosexual? 3ra parte

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No veo que sea necesario en este foro extenderme en plantear que la Biblia condena la homosexualidad como un pecado (comp. Lv. 18:22; 20:13; Rom. 1:26-27; 1Cor. 6:9-10; Judas 7). Voy a limitarme más bien a la pregunta planteada: ¿Cómo aconsejar a una familia cristiana que debe relacionarse con un miembro/pariente que abiertamente dice ser homosexual?

  1. Debemos mostrarle el amor de Cristo, independientemente de su preferencia sexual. Con esto no quiero decir que debemos “aceptarlo” como si de algo natural se tratara. Como bien señala Erwin Lutzer: “Bíblicamente, se define el amor no como una licencia para hacer legítimo el comportamiento pecaminoso de ningún tipo, sino que el amor nos ayuda a ver que hay un camino mejor”.
  2. Debemos compartir con ellos el evangelio de Cristo que “es poder de Dios para salvación” (Rom. 1:16). Esta declaración de Pablo en su carta a los Romanos, es seguida de una descripción del tipo de conducta que ha producido en el mundo la idolatría, incluyendo la práctica de la homosexualidad y el lesbianismo (comp. Rom. 1:24-27). El homosexual no está fuera del alcance de la salvación que el evangelio proclama, como vemos claramente en 1Cor. 6:9-11): “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (los énfasis son míos).
  3. Debemos hacerles ver que Dios los creó “hombre” o “mujer”, y que no es su inclinación sexual lo que los define. El hecho de que haya personas con inclinación homosexual no implica que la homosexualidad sea normal o natural. Algunos citan el hecho de que en el reino animal se han descubierto algunas especies que practican la homosexualidad, como el caso de algunos albatros en Hawai, donde parejas del mismo sexo “viven juntas” por años. Pero como bien señala el Dr. Albert Mohler: “La evidencia de comportamiento homosexual entre los animales es sólo otro recordatorio de que vivimos en un mundo caído un mundo en el que todas las dimensiones de la creación muestran evidencias de la Caída. Esta nueva investigación nos lleva de regreso a Génesis 3 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] . Los esfuerzos para reclamar una base genética para la homosexualidad están enraizados en la suposición de que nuestros genes nos dicen cuál es la intención de Dios para con nosotros. En un mundo caído, esta es una suposición falsa. Sólo la Palabra de Dios nos puede decir cuál es la intención de Dios. No podemos derivar nuestra moral sexual de un laboratorio – y mucho menos a partir de observaciones de una colonia de albatros”.
  4. Con respecto a nuestro trato con ellos en el día a día, eso dependerá de varios factores, incluyendo qué tan militantes sean en querer promover su agenda en el seno de nuestra familia. Si un pariente homosexual visita nuestra casa, debemos hacerle ver que, aunque no aprobamos su estilo de vida, aun así le amamos y queremos su bien. También debemos ser claros en lo que se espera de él o ella cuando esté en medio nuestro, tanto en lo respecta a su hablar como a su comportamiento. Por ejemplo, permitir que dos adultos del mismo sexo se tomen de la mano o manifiesten de alguna otra manera su preferencia sexual, puede ser un reconocimiento tácito de que aprobamos su relación. ¿Qué impacto puede tener ese tipo de conducta en nuestros niños, por citar un caso?
  5. Debemos darles esperanza. Muchos homosexuales saben que lo que hacen está mal, pero se sienten atrapados en su conducta homosexual. A esos hay que decirles, con bondad y compasión, que en Cristo hay esperanza para el cambio verdadero y perdurable.
  6. Debemos ser sensibles para con aquellos homosexuales o lesbianas que han sido víctimas de abuso sexual, sobre todo en la niñez. Si bien esos abusos no los obligaron a ser homosexuales, son heridas que los impactaron profundamente y por las cuales debemos mostrarles compasión. Las circunstancias no determinan el estilo de vida que decidimos asumir (nuestra decisión siempre está en juego en esto y, por lo tanto, nuestra responsabilidad); pero es indudable que algunas circunstancias colocan a ciertas personas en situaciones de riesgos. Muchas lesbianas han sido víctimas de abuso sexual (en ocasiones por parte de mujeres, pero muchas veces por hombres, incluyendo sus padres o hermanos); eso contribuyó a generar en ellas un odio hacia los hombres que las llevó finalmente a tener relaciones con alguien del mismo sexo.
  7. Pidamos a Dios que nos de sabiduría para saber cómo responder ante cada caso.

Pastor Suguel Michelen

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