¡Actúe ya!

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Ya estamos en el 2018, y como todo nuevo año nos proponemos nuevas metas, y damos gracias a Dios por esa motivación que se produce al comenzar un nuevo año y sé que tal vez usted al leer ésta columna ya está en seguimiento para cumplir algunas metas que se fijó para este 2018, y para nadie es desconocido que es el mes de enero donde los gimnasios se llenan, mas dietas se comienzan, donde más cursos de aprender un nuevo idioma se venden, y todo esto está bien, claro que no es bueno, pues nos permite hacer cambios favorables para nuestra vida.

Ahora lo que deseo a través de este espacio es llevarle a que esas metas que se hayan propuesto para este año sean logradas ¿y sabe por qué escribo sobre esto? Lo hago debido a la experiencia que tenemos de atender a muchas personas en nuestro tiempo de consejería a matrimonios y familias, que después de comenzar un año con entusiasmo y grandes esperanzas de tener cambios, ya para el mes de marzo sienten una frustración profunda debido a que esos sueños de ver resultados diferentes se convierten en sólo eso, sueños que no se hacen realidad; y con el permiso de decirle  mi opinión, la razón por la que no somos constantes en nuestras resoluciones de cambios, es debido a que como seres humanos estamos sometidos diariamente a presiones de la vida que derrumban todas esas esperanzas, y es allí donde necesitamos estar conscientes de la verdad bíblica que nuestro Señor Jesucristo dijo: “separados de mí, nada podéis hacer”, y allí, en esa verdad espiritual está la base de poder alcanzar todos esos anhelos de cambios favorables para nuestra vida, nuestro matrimonio y nuestra familia.

Lo animo a que no haga resoluciones pensando que podrá lograrlas con sus propias fuerzas, con sus habilidades. No crea en su astucia humana para lograr esos cambios deseados. Para que la motivación sea mantenida debemos tomar la resolución principal, que es la que hizo Josué en la hora de la decisión. En un momento clave Josué hizo pública su resolución diciendo: escojan hoy a quien ustedes van a servir, hagan lo que ustedes quieran hacer y vivan como quieran vivir, pero quiero que ustedes sepan que nosotros, yo y mi casa serviremos a Jehová. Esa es la resolución de fundamento para todas las demás pueden lograrse, y quiero que usted mientras lee esta columna se determine a tomar esta resolución por encima de todas las demás, y es que su casa, su hogar, su familia le van servir a Dios. Si usted ha visto en los últimos años ver la sonrisa desaparecer en los rostros de los integrantes de su casa, si la armonía familiar es sólo recuerdos de museos, yo le animo a que hoy hagamos esta resolución de año nuevo que es la misma que hizo Josué y es que cada miembro de nuestra casa va a servir a Dios, para que esa resolución sea la base de cumplimiento de todas las demás.

Pidan perdón por las ofensas causadas y comiencen diciendo, mi casa y yo tenemos una resolución y es que vamos juntos a servir a Dios. Téngalo por seguro que el tomar esta resolución en su casa, se lo van a agradecer. Termino desafiándoles para que el 2018 sea el año para un gran comienzo.

Pastor Antonio Massi

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