¿Cómo adquiero la fe?

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  • La fe es un regalo de Dios

Nuestro Señor puso fe en el corazón del ser humano y el ser humano decide dónde depositará esa fe. Cuando ponemos nuestra fe en Jesús escogemos creer que su venida a la tierra, sus milagros y su sacrificio en la cruz fueron una realidad y abrieron la puerta para que recibamos la salvación y la vida eterna.

  • Dios nos da a todos una medida de fe

Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.

    (Romanos 12:3).

Tener fe demanda humildad, vernos tal como somos, humanos y finitos. Dios nos da una medida de fe por la que reconocemos nuestra necesidad de él. Podemos aumentar esa fe en la medida en que le dejamos obrar en nuestros corazones y transformarnos más a su imagen.

  • La fe inicia en el momento en que recibimos nuestra salvación y se extiende a todas las áreas de nuestra vida

Nuestra fe comienza en lo más profundo de nuestro corazón, y pasamos a hablar, compartir lo que Dios ha hecho en nosotros. Luego, según vamos creciendo en nuestro andar con Jesús, la fe se manifiesta a través de nuestras acciones, palabras y decisiones.

  • Cuando decidimos creer que las promesas de Dios son verdaderas y se cumplirán

    Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios.

    (2 Cor.1:20)

Las promesas de Dios se cumplieron en Jesús. El ministerio de Jesús en la tierra fue un ministerio de poder, de sanidades, de salvación. Podemos confiar tranquilamente en que Dios sigue cumpliendo sus promesas, todavía quiere sanar, perdonar y salvar. Podemos orar en el nombre de Jesús y decir “amén” (así sea) sin dudas porque Dios sigue siendo fiel, sigue siendo el mismo Dios.

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