Algunas implicaciones de un arrebatamiento antes de la tribulación.

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En primer lugar, los escritores del Nuevo Testamento hablan siempre del arrebatamiento en el contexto de una vida piadosa. La realidad del arrebatamiento efectuaba cambios en la manera de pensar y vivir de los creyentes. La realidad del regreso del Señor ayudaba a los cristianos a ser más amorosos, diligentes, generosos y rectos, y menos influenciados por el pecado y el sistema mundano de Satanás. En todas nuestras exposiciones y análisis teológicos del arrebatamiento (con la importancia que estas cosas tienen), el resultado final debería ser un movimiento hacia una mayor santidad en nuestra vida personal.

El segundo punto es un recordatorio a los pretribulacionistas de que el arrebatamiento es un suceso carente de señales; por consiguiente, no debemos esperar señales. La práctica poco sabia de fijar fechas y el hábito de encontrar el cumplimiento de la profecía en los sucesos de la actualidad deben cesar. Esto ha causado daño a muchos hijos de Dios, ha producido desconfianza en la Palabra de Dios y ha traído gran vergüenza a la causa de Cristo. Considerar que ciertos sucesos o situaciones posiblemente estén preparando el terreno para el cumplimiento de las profecías es legítimo; pero declarar que un suceso particular es un cumplimiento de la profecía (sin una validación directa de Gabriel o algún otro mensajero celestial) no es legítimo. Debemos ser cuidadosos y sabios en la manera de ver los sucesos en nuestro mundo y cómo los identificamos con la Palabra de Dios inspirada.

Un tercer punto tiene que ver con la acusación de algunos oponentes de la perspectiva del arrebatamiento pretribulacional, al decir que ésta cultiva una mentalidad escapista así como una irresponsabilidad social. Es difícil responder  a dicha acusación dado que esta contiene una mezcla de verdad y error. Tal vez sea verdad que algunos han desarrollado una “postura defensiva”, en la que se evaden de la vida que los rodea, al esperar desesperadamente que llegue el arrebatamiento y los aparte de todos sus problemas y sufrimiento. Pero, desde luego, esta actitud no ha caracterizado continuamente a los creyentes pretribulacionistas que a través de los años han servido a Cristo y sus semejantes eficiente y fielmente. Ni fue la actitud de los escritores del Nuevo Testamento que veían la venida del Señor en cualquier momento como un fuerte incentivo para la acción. Esta verdad dinámica les motivó a alcanzar a otros de varias maneras. Les permitió vivir una vida dinámica y útil a pesar del sufrimiento y el dolor. Por ejemplo, el apóstol Pablo estaba obsesionado por el deseo de ver a Cristo y ser parte de los vivos en el suceso del arrebatamiento, y sin embargo, pasó su vida con “Afán y fatiga” mientras servía a Cristo vigorosamente.

El arrebatamiento debería desarrollar la actitud de los creyentes de hoy en día de manera similar. El regreso de nuestro Señor en cualquier momento debería vigorizarnos para servir fiel y apasionadamente, dado que el juez esta en este momento parado a la puerta con su mano de la manilla. ¡Maranata!

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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