“Amad a vuestros enemigos”. 2da parte

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¿Qué es la fuerza?

Aun una lectura precipitada de las Escrituras nos revela que fuerza no siempre significa el ejercicio de poder; más a menudo significa ceder los derechos personales de Dios. Esto además podría significar ceder el “derecho” de retribución o venganza.

Lo opuesto de fuerza es debilidad. Aquellos que rehuyen cualquier enfrentamiento demuestran cobardía ¿Cuál es la diferencia? Depende de si Dios recibe o no el honor de la acción.

Uno que permite que otros lo engañen y abusen de él porque tiene miedo de cualquier conflicto es un cobarde. La cobardía es generalmente motivada por la preservación propia, no por la compasión. El ejemplo clásico de esto se encuentra en Números 13 y 14, donde el pueblo de Dios rehusó ocupar la Tierra Prometida porque en ellas residían gigantes. ¿Estaban ellos demostrando compasión por sus enemigos? Difícilmente ellos estaban demostrando una motivación egoísta.

La fuerza, pues, es el uso apropiado del poder para lograr la tarea asignada por Dios.

¿Odiar al enemigo?

En nuestra sociedad, parece aceptable conformarnos a la ley del Antiguo Testamento de “ojo por ojo”. En realidad, tal retribución siempre estuvo limitada a una acción por parte de la comunidad el gobierno. Su propósito fue mantener el orden por medio del castigo. Un cristiano debe entender temprano en su vida espiritual que el rendirse a Dios requiere ceder algunos derechos personales entre los que se encuentra el de la represalia.

Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo, y odiarás a tu enemigo”. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen. Mateo 5:43-44.

Larry Burkett

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