Amor y Respeto de Padres 1ra parte

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En todo esto, tomamos por hecho que los padres guardan delante de ellos la referencia que sigue a “hijos obedeced a vuestros padres en el Señor,” la cual es “padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos”. La relación es decididamente a dos puntas. Que un padre no creyente demande que su hijo niegue al Señor, llevará consecuencias sobre los padres y sobre los hijos.

Ninguna otra palabra que necesite ser dicha con mayor énfasis a los jóvenes que ésta. Hay una joven muchacha que se avergüenza de su madre. Ella ve que la belleza de su madre ha empalidecido; sus vestidos no son tan finos como deberían ser; sus manos son rojas y fatigadas de esfuerzo. La joven muchacha se avergüenza de su madre y no le importa cuando tiene encuentros con sus jóvenes amigas que van a su casa. O la vergüenza está dirigida al padre, cuyos encorvados hombros, su cara curtida, golpeada por el clima y manos lisiadas hablan elocuentemente de los años de esfuerzos y penurias que soportó para que sus hijos pudieran tener una mejor oportunidad en la vida igual que él tuvo. La joven muchacha, o el joven varón, con los jóvenes amigos y sus finas vestimentas y ropas de estilo, tal vez se avergüenza de ver “al viejo”.

Estos no son casos sacados de nuestra imaginación. Sabemos de muchos casos así.

¿No sabes que esas marcas de esfuerzo, edad, esmero, y privaciones son marcas que hablan elocuentemente de amor por ti? Tu madre y padre recibieron esas marcas derramando la misma sangre de sus vidas por ti.

¿Te avergonzarías de un hombre que tiene solo un ojo, habiendo perdido uno en defensa de tu vida? Bueno, tu padre y tu madre han hecho más que salvar tu vida. Ellos han tenido noches de quebranto y días de ansiedad. Ellos te han cuidado en tus enfermedades.

Ellos no han considerado su propio confort y placer, más bien se negaron a sí mismos las necesidades de la vida para que tú puedas tener algunos lujos. Ellos se levantaron temprano y trabajaron tarde para que tú tengas la oportunidad de estudiar y prepararte para un gran trabajo en el mundo. De allí proceden esas cicatrices, y son santas y sagradas cicatrices. ¿Te avergüenzas de ellas?

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