Análisis de la ira de Dios y la septuagésima semana. 2da parte

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Ezequiel 14:12-21 dice que estas cuatro cosas son expresiones de la ira de Dios. Ezequiel 14 es simplemente uno de los muchos pasajes del Antiguo Testamento que identifican aquellas cuatro cosas como evidencia de la ira de Dios. El contexto del libro de Apocalipsis en el Antiguo Testamento identifica los sellos como evidencias de la Ira de Dios. El Antiguo Testamento no los identifica con la ira de Satanás o la humanidad, que es lo que la perspectiva del arrebatamiento previo a la ira sostiene. Los juicios de los sellos ocurren antes del punto medio de la septuagésima semana, lo cual afirma categóricamente que la ira de Dios está presente en la primera mitad de la septuagésima semana.

Tercero, la ira de Dios se ve en los juicios de los sellos debido a la declaración hecha en relación al sexto sello de Apocalipsis 6:16-17. Al romper el sexto sello, las personas horrorizadas de la tierra clamarán que los montes y las peñas caigan sobre ellas, y declararán que el gran día de la ira de Dios “ha llegado” (gr. elthen).  Es  la posición del arrebatamiento previo a la ira que éste es el pronunciamiento de la gente de la ira de Dios está por comenzar y que este sexto sello es el anuncio de la pronta llegada del día del Señor, el cual traerá la ira de Dios. La perspectiva del arrebatamiento previo a la ira no puede permitir que el verbo “ha llegado” se refiera a una situación presente (o pasada), dado que la ira de Dios es aún algo futuro. Se ha enseñado que el rompimiento del séptimo sello da inicio al día del Señor y al derramamiento de la ira de Dios.

Sin embargo, ¿se refiere la palabra elthen, que está en el tiempo verbal aoristo, a algo en el futuro? De las otras cinco veces que Juan la usa en Apocalipsis, ninguna es futurista. Al analizar las apariciones de elthen en Apocalipsis, que implica la acción de personas (5:7; 7:13; 8:3; 17:1, 10; 21:9), encontramos que cada una de éstas describe un acontecimiento que sucede antes del tiempo en el que se está hablando. Ninguna es futurista.

Mientras que elthen podría ser un aoristo ingresivo o dramático, podría ser de igual modo constantivo o complexivo. Esto significaría que la ira de Dios ha llegado, no exactamente en el sexto sello, sino en los seis sellos considerados en su totalidad… Podría ser que con el incremento en la severidad de los juicios, las personas apenas estén comenzando a reconocer que esto no es simplemente un golpe de mala suerte, sino el derramamiento de la ira de Dios.

El contexto es importante para determinar el significado de la declaración de la ira de Dios “ha llegado”. La declaración de estas personas horrorizadas sobre la tierra al romperse el sexto sello es en función de los acontecimientos que han experimentado, no en función de los acontecimientos que tendrán lugar. El gran terremoto y las conmociones cósmicas no se consideran como la ira de Satanás o el hombre; sino, antes bien, como la ira de Dios.

El verbo elthen (“ha llegado”) es un indicativo, que hace referencia a una previa llegada de la ira, no a algo que está por tener lugar. Los hombres ven la llegada de este día por lo menos tan pronto como en la conmoción cósmica que caracteriza al sexto sello (6:12-14); pero al reflexionar probablemente reconozcan que ya estaba en vigor con la muerte de la cuarta parte de la población (6:7-8), el hambre mundial (6:5-6) y la guerra mundial (6:3-4).

La ira de Dios se evidencia en todos los juicios de los sellos, no simplemente en el séptimo. El clamor de aquellos que experimentan el sexto sello indica que se estaba experimentando la ira de Dios en ese momento y que se había experimentado en el pasado.

Hay muchos argumentos que muestran que la ira de Dios ha de encontrarse a lo largo de la septuagésima semana. Sin embargo, solo se incluirá un argumento más en este momento: el concepto de los “dolores de parto”. Los juicios de los últimos tiempos de la septuagésima semana se expresan a menudo en un lenguaje figurativo de los dolores de parto en relación con el nacimiento de un niño. ( p. ej. Is. 13:8-9; 66:7-8; Jer. 22:23; 48:41; Os. 13:13; Mi. 4:9-10)

Por otro lado, la figura se aplica a la experiencia de la tribulación, porque su aplicación a los varones o a la nación de Israel es equivalente a reducirlos al estado de impotencia de la mujer en el momento de dar a luz. Por otro lado, la naturaleza involuntaria e incontrolable de los dolores de parto, así como su intensificación, que finalmente conduce a un tiempo de liberación, ilustra bien el concepto de un tiempo de juicio divino que debe transcurrir hasta que se pueda experimentar la promesa de la nueva vida.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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