Aquel que juzga

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El juez de los últimos tiempos es el Señor Jesucristo. Todo juicio ha sido dado al hijo de Dios, y todos aquellos que no los reconozcan como el dador de la vida tendrán que enfrentarse a Él como su juez (cp. Jn. 5:21 – 23, 27). Jesús dijo que sus juicios son rectos y justos, que Él actuará en armonía con la voluntad del Padre. Durante su ministerio terrenal no hacia acepción de personas; no se dejaba impresionar por la riqueza, el estatus o el poder. Y ello se cumplirá en el futuro también (Is. 11:4-5).

Se dice de Jesús que sus ojos son como una llama de fuego, lo cual enfatiza que ve todo y conoce todo (Ap. 1:14; 2:18). Es fundamental que el juez conozca todo y que no se le pueda engañar. Esto también significa que Él no pasa por alto inadvertidamente los hechos y las circunstancias.

Él es Santo. No hay pecaminoso o sospechosos en su juicio, porque el juzgará según los principios morales absolutos de Dios. Cuando las personas estén delante de Él, no podrán manipular, engañar o sobornar a este juez. Estas realidades, desde luego, no significan que el juez Jesús sea frio, rígido o indiferente. También es verdad que está lleno de amor, gracia y misericordia, que no se deleita en la muerte del impío. Pero toda persona, en un momento u otro, tendrá que presentarse ante el Señor Jesús.

Paul N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos          

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