Es asesinado misionero al intentar predicar en la isla North Sentinel

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John Allen Chau, conocido como uno de los mártires modernos del Evangelio, se dirigió a la isla North Sentinel, sabiendo de la magnitud del riesgo que implicaba, pero él estaba convencido de que era preciso llegar al lugar e intentar predicar el evangelio a la tribu que vive aislada. En un diario personal, John describió sus experiencias en el intento de tener contacto con los habitantes de la isla.

The Washington Post fue quien reveló una parte del diario mostrando que Chau sabía que los riesgos eran enormes, así como también de la ilegalidad de la misión. Sin embargo, las trece páginas reveladas, escritas a mano con lápiz y pluma, manifiestan que él no tenía intención de abandonar en ningún momento su objetivo, pues se sentía como un “instrumento de Dios” para alcanzar al pueblo.

“Señor, esta isla es la última fortaleza de Satanás, donde nadie oyó o tuvo la oportunidad de oír su nombre?”, Escribió el misionero en su diario. En otro tramo, él revela el nivel de comprensión sobre lo que era necesario hacer para llegar a la isla del Océano Índico: “Dios mismo nos escondía de la Guardia Costera y muchas patrullas”, expresó, en una descripción mientras aún se encontraba en el barco.

John Allen Chau indicó en la última experiencia registrada, que cuando llegó a la playa y vio a los indígenas, empezó a cantar himnos de alabanza, pero fue recibido por una flechada, lanzada por un joven y que terminó alcanzando su Biblia. “Estoy asustado”, enfatizó. Ese fue su último registro.

Tras el intento fallido, volvió a la isla para pretender un nuevo contacto, pero acabó muerto a flechadas. Los pescadores que habían llevado al misionero hasta cerca de la playa notaron la escena a la distancia, y relataron que el cuerpo sin vida de Chau fue arrastrado con una cuerda y enterrado en la arena.

“Nunca conocí a un hombre amigo y valiente, altruista y misericordioso”, comentó Bobby Parks, un ex ejecutivo de la Universidad Oral Roberts, donde John Allen Chau se graduó en educación física. “Él dio la vida para compartir el amor de Jesús”, agregó.

Chau se formó en 2014, y posteriormente decidió mudarse a la parte iraquí del Kurdistán con la finalidad de enseñar fútbol a los refugiados tras la guerra. El deporte era una de las herramientas que usaba para enlazar con las personas con quienes él quería compartir el mensaje del Evangelio.

A causa de esta profunda pasión entre deporte y fe, Chau había resuelto llevar una Biblia y una bola de fútbol en la misión que terminó con su vida.

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