Un buen matrimonio requiere esfuerzo 2da parte

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Aquel que nos hizo hombre y mujer nos dice: “Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace” (Proverbios 6:32). Algunas versiones traducen del hebreo original como “es falto de corazón” en vez de “es falto de entendimiento”, porque una conducta tan mal concebida, tan perversa y egoísta, acabará por “desgarrarle el corazón” a un esposo amoroso que descubre que lo han defraudado y deshonrado de este modo. Y lo mismo puede decirse de la esposa que se ve defraudada. Los sentimientos profundos de amor y confianza, de hogar y familia, de profunda dedicación y seguridad, ¡se rompen en mil pedazos! Con razón este pasaje prosigue así: “Porque los celos son el furor del hombre, y no perdonará en el día de la venganza. No aceptará ningún rescate, ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones ” (vs. 34-35).

            Todos los que estamos casados, o que podemos estarlo en el futuro, debemos asumir el compromiso profundo de honrar nuestro matrimonio en todo. Debemos estudiar la palabra de Dios sobre este tema, orar diariamente por nuestro matrimonio y familia, agradecer a Dios con frecuencia el habernos dado una pareja cariñosa y fiel, y hacer todo lo que esté de nuestra parte, con la ayuda de Dios, para forjar un profundo sentimiento de amor, confianza y estabilidad en nuestra unión. “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad, que son dados debajo del sol todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol” (Eclesiastés 9:9). En esta vida física, no hay bendición mayor que una relación santificada como esta.

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