Características de una familia sana

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Decíamos antes que no hay ninguna familia en la Biblia libre de problemas o luchas. He escogido como modelo la familia de Noemí y Rut porque en ella aparecen los elementos clave para una familia sana. Antes de considerarlos, sin embargo, observemos que en la historia de la familia de Rut hay tres ingredientes que aparecen de forma consecutiva:

El sufrimiento: las circunstancias que no podemos cambiar, aquello que nos acontece.

El amor: la reacción de la familia a estas circunstancias. Es la parte que nos corresponde a nosotros: lo que hacemos ante lo que nos sucede.

La restauración: la respuesta y provisión de Dios. él, en su providencia misteriosa, actúa a lo largo de toda la historia familiar.

Estos tres elementos se repiten en millones de familias. De ahí que la historia de Noemí y Rut sea un clásico cuyo estudio contiene una enseñanza riquísima para las familias hoy.

A la luz del libro de Rut, una familia sana tiene tres características. En el presente artículo consideraremos sólo la primera y dejaremos los otros dos aspectos para unos meses próximos.

1.- Sabe sobreponerse a los problemas: capacidad de lucha.

2.- Sabe expresar el amor en sus diversas facetas: capacidad de transmitir amor.

3.- Sabe confiar en Dios como el arquitecto de su vida familiar.

En una familia sana sus miembros se esfuerzan por superar los problemas y sobre ponerse a las adversidades. Unas veces son conflictos internos producidos por las tensiones propias de la convivencia. Nunca enfatizaremos lo suficiente que la salud de un matrimonio no se mide por lo mucho o lo poco que discuten los cónyuges, sino por el tiempo que tardan en reconciliarse (ver, al respecto, el Tema del mes de marzo de 2005 – «Buscando la paz en las relaciones personales»). Su capacidad para afrontar estas diferencias y resolverlas de forma madura es mucho más importante que una paz aparente fruto de una convivencia superficial.

Pastor José Martínez

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