¡Cargar la cruz!

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Juan el Bautista expresó: «hay alguien que viene después de mí, y que es más poderoso que yo. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego».

Piensa:

Recuerdo que en la tercera o cuarta vez que vi una de las películas de Harry Potter, me llamó la atención una escena donde el personaje llamado Voldemort intenta asesinar a Harry, desde el interior; utilizando sus malos recuerdos y sufrimiento, para tratar de destruirlo; y aunque parece que lo va a lograr en un momento determinado Harry recuerda también las cosas buenas y la alegría que hay en su vida, sus amigos y las personas que lo aman, encuentra la felicidad a pesar del dolor. Y bueno, logra vencer al antagonista usando el poder del amor.

Y esta escena viene a mi mente al meditar el Evangelio de hoy y la fiesta que celebramos en este día «La Exaltación de la Santa Cruz», porque para nosotros como cristianos la cruz no es un signo de sufrimiento y derrota; no es el arma con la que se asesinó a Jesús; sino un símbolo del triunfo de la vida sobre la muerte. Es el medio por el cual se nos regaló el don de la vida eterna.

En muchas oportunidades Jesús habla de afrontar los dolores y problemas de la vida, diciendo que debemos «cargar nuestra cruz», es decir, no debemos quedarnos sumidos en la depresión por los problemas, sino que debemos mantenernos firmes y continuar nuestro camino, porque al final encontraremos la verdadera felicidad.

Habrá instantes en que, como Harry, sintamos que en nuestra vida solo hay dolor y tragedias, quizá sintamos que a los demás les va mejor que a nosotros, que solo nosotros sufrimos. Pero debemos estar conscientes de que la cruz de cada uno es diferente, y no podemos saber cuáles son las dificultades que cada uno de nuestros hermanos está pasando y cuál es la cruz que le toca cargar. Así que no desfallezcamos ni envidiemos la vida de otros, aprendamos a asumir nuestra propia realidad y luchemos incansablemente, de la mano de Dios, para salir triunfantes de cada situación.

Dialoga:

Señor Jesús, por amor aceptaste entregar tu vida por nuestra salvación y por medio de tu sufrimiento en la cruz nos abriste las puertas a la salvación eterna. Dame la fortaleza para saber afrontar mi propia cruz y, siguiendo tu ejemplo, sepa entregar mi vida para el crecimiento de tu reino.

Concéntrate:

Repite varias veces durante el día: «Señor, dame la fortaleza para cargar mi cruz cada día»

Recalculando:

Piensa hoy en las cosas que normalmente en tu vida crees que son una carga difícil de superar. Por ejemplo, cuando dices «mi familia no como yo lo deseo», «no recibí tanto amor desde niño», «mis compañeros o colegas tienen una vida más feliz que yo…» y así muchas cosas cuando nos comparamos con otros. Entonces es el momento de repensar en que estas situaciones pueden darle un sentido a nuestra vida. Poner eso que tal vez no te gusta de tu vida, o crees que es un esfuerzo excesivo, como parte de la cruz de Jesús, y asimílate a él. Dile que lo aceptas a él, incluso con su cruz, que muchas veces nos cuesta. Verás que tu vida adquiere un sentido de redención también.

San Juan 3:13-17

    «Nadie ha subido al cielo, sino solamente el que bajó de allí, es decir, yo, el Hijo del hombre.

    »Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, y del mismo modo yo, el Hijo del hombre, tengo que ser levantado en alto, para que todo el que crea en mí tenga vida eterna.

    »Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no me envió a este mundo para condenar a la gente, sino para salvarla.»

Ricardo Grzona. Escritor cristiano

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