Comunicación entre los esposos. 2da parte

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Virando en redondo

El primer para cambiar completamente es reconocer que diferente no significa inferior. Dios ha puesto diferentes dones y habilidades en el matrimonio, y se requieren dos personas que trabajen como una sola para lograr el éxito en el hogar. Ya que los hombres frecuentemente son culpables de excluir a sus esposas en las decisiones financieras, se debe hacer un esfuerzo concertado para usar sus dones y habilidades como una consejera. Las esposas deben recordar que una conseja no chilla, grita, pone mala cara ni arma un berrinche. La honestidad en la pareja es una necesidad absoluta. Casi cualquiera pude manejar una situación si está informado de la misma, y ha tomado parte en la planificación. Son los sueños que más tarde se presentan como crisis los que crean la desconfianza.

Busca asistencia. Si los problemas y la falta de comunicación son muy intensos, la mayoría de las parejas necesitarían asistencia externa para volver al carril. El procurar consejería por problemas financieros o del matrimonio debería ser tan normal como buscar asistencia médica en caso de enfermedad. Dios ha establecido varios dones y habilidades a través de Su reino, y a menos que las parejas se sientan libres para usarlos, el ministerio de alguien no tendría utilidad. “Sin resultados los planes se frustran, pero con muchos consejeros, triunfan” (Proverbios 15:22).

Muchas parejas han atravesado por las mismas crisis que otros están enfrentando ahora, y han encontrado soluciones de Dios. Estas parejas deben estar dispuestas a compartir sus experiencias con otros que tienen problemas para que sepan a quien se van a tornar en busca de asistencia. Nunca habrá suficiente consejeros profesionales para hacer el trabajo. Es la función del cuerpo de cristianos ministrar a otros dentro del cuerpo al surgir la necesidad.

Establece metas específicas. Para establecer las relaciones correctas acerca de las finanzas en el hogar, el esposo y la esposa juntos deben establecer metas específicas. Lo primero que se debe hacer a todas luces es resolver los problemas financieros, si hubiese alguno. Una pareja que no lo ha hecho previamente debería planificar un fin de semana solos pero juntos donde cada aspecto las finanzas de la familia puedan ser abordados y metas específicas acordadas. Recuerda que cualquier planificación financiera involucra a dos o más personas que buscan metas mutuamente compatibles dentro del plan de Dios para sus vidas. Nadie jamás entenderá el plan de Dios mejor que aquellos que se tendrán que regir por el mismo. Dos personas que funcionan como una unidad de mente y corazón, seguramente encontrarán cuál es el plan de Dios para ellos.

Amo a los que me aman, y los que me buscan con diligencia me hallarán. Proverbios 8:17

Muy a menudo un compromiso razonable será necesario al establecer las metas. Uno puede ser más delicado a dar que el otro, el hogar puede ser más importante para uno, mientras que un bote de pesca puede parecer una necesidad básica para el otro. El primero y más importante aspecto es discernir el plan de Dios global y entonces hacer los ajustes que fueren necesarios para que el mismo funcione debidamente. Un método es que ambos esposos encuentren las respuesta, primero acerca de las cosas en que ellos pueden ponerse de acuerdo, escribirlas, y orar sobre las mismas, antes de pasar a áreas más controversiales. Cuando haya un punto muerto en cualquier área, como en la de alimentos, ropa, o educación, cada uno debería enumerar cinco posiciones, yendo de lo mejor hacia lo peor. Entonces cada uno debería abandonar su primera y última posición y encontrar una entre las otras sobre la cual los dos pudieran ponerse de acuerdo.

Larry Burkett

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