El concepto de la inminente venida de Jesucristo. 1ra Parte

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La palabra inminente ha llegado a ser la palabra para expresar la idea teológica que el Señor Jesucristo vendrá “en cualquier momento”. La palabra en sí habla de algo que está a punto de suceder. Showers explica:

Un acontecimiento inminente es aquel que siempre está a la vista, está siempre a punto de sobrevivir o acontecer a una persona, está siempre muy cerca en el sentido de que podría suceder en cualquier momento. Podrían suceder otras cosas antes del acontecimiento inminente, pero no deben suceder otras cosas antes que esto acontezca. Si otra cosa debe tener lugar antes que un acontecimiento puede suceder, ducho acontecimiento no es inminente. La necesidad de que ocurra otra cosa primero destruye el concepto de inminencia.

La inminente venida de Jesucristo significa que no deben suceder señales o acontecimientos antes de su regreso. Él podría regresar en cualquier momento. El inminente regreso del Señor no es el mismo que la pronta bebida del Señor.

Aunque es inminente, podría ser pronto o no. En el siglo primero los apóstoles hablaban de la venida del Señor como inminente, pero, como resultó ser, Jesús no vino pronto después de sus pronunciamientos. En la actualidad el regreso del Señor también puede ser en cualquier momento, pero podría no ser pronto.

Cuando los escritores del Nuevo Testamento abordaron el tema del regreso del Señor Jesús en el suceso del arrebatamiento, usaron términos que predecían esto como un acontecimiento que podría suceder en cualquier momento; no tenían que intervenir otros sucesos. Por lo tanto, ellos motivaban a sus lectores a velar y esperar el regreso del Señor y a consolarse y motivarse en esta esperanza. La segunda venida de Cristo, sin embargo, se distingue porque no  se considera un acontecimiento inminente; varias señales y acontecimientos deben suceder antes que éste; señales tales como la aparición del anticristo y el establecimiento de la abominación desoladora (cp. 2 Ts. 2:3-4; Mt. 24:15). Pero el arrebatamiento es un suceso inminente, y la iglesia es exhortada a esperar la aparición del Señor, no ciertos sucesos y señales. Mantener esta distinción en mente es viral para una interpretación coherente.

Los pasajes que apelan a la inminencia se estarían refiriendo al arrebatamiento, en tanto que los pasajes que apelan a las señales se estarían refiriendo a la segunda venida de Cristo. Dejar de reconocer esta distinción, y tratar de ver el arrebatamiento y la segunda venida como un acontecimiento individual ha colocado a ciertos escritores en el dilema de tener una segunda venida que es inminente en algunos pasajes y no inminente en otros países. Ciertamente no puede acusarse al Espíritu de Dios de contradecirse a sí mismo.  

 Cuando se escribieron los pasajes del Nuevo Testamento sobre el arrebatamiento, no se dieron señales que se tenían que cumplir. Antes bien, parece haber una creencia y expectativa consecuente de que el Señor Jesús bien podría regresar en el transcurso de la vida de los escritores y destinatarios. Una lectura normal de varios pasajes de las Escrituras lleva a concluir que los escritores del Nuevo Testamento creían en la inminencia. Aquí hay siete pasajes clave.

Santiago 5:7-9.  En estos versículos Santiago exhorta a sus lectores judíos, cristianos a vivir rectamente en vista del regreso del Señor y a dejar de lado ciertas prácticas pecadoras. Él hace esta exhortación en base a la cercanía del Señor y ante la posibilidad de que podría regresar en cualquier momento: “La venida del Señor se acerca… he aquí, el juez está delante de la puerta”.

Dos frases clave de estos versículos son “se acerca” o “está cerca” y “está”. Ambos verbos están en tiempo perfecto, lo cual enfatiza que la acción se ha consumado. Por consiguiente, en el versículo 8 Santiago está diciendo que el Señor “se ha acercado”, lo cual indica que podría aparecer en cualquier momento. El verbo “esta” del versículo 9 se traduce mejor “ha tomado posición”. La descripción que Santiago hace es la del Señor Jesús parado justo al lado de la puerta con su mano en la manilla, listo para abrir la puerta de un empujón en cualquier momento y aparecerse a nosotros. Puede que esta puerta no se abra pronto, pero desde luego se ve como un suceso inminente. Y dado que el juez podría aparecer en cualquier momento estos creyentes deben vivir rectamente.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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