Cuando los esposos decepcionan. 2da parte

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Desde luego, mucho de su pesar resulta de la incapacidad de su esposo para comprender las razones que su mujer tiene para actuar como lo hace. No sólo no hay reconocimiento y gratitud, sino el reclamo de que esta se mete en lo que no le importa. No hay que olvidar que los nabales orillan a sus esposas a poner los ojos en los davides que siempre vienen a su encuentro. La pregunta que las seguidoras de Abigail tendrían que hacerse es porqué insisten en proteger y nutrir a hombres que padecen del mismo mal que Nabal.

El adúltero anónimo. Job 24.15 BLP La Biblia es especialmente dura con los adúlteros. Sin embargo, hasta donde he podido investigar, no hay un solo caso en el que se denuncie el adulterio de un hombre en particular. Ni siquiera nuestro Señor Jesús, en el caso de la mujer sorprendida en adulterio, pareció interesado en el hombre con el que esta había adulterado. Juan 8 Ellos no quitan, sin embargo, el hecho de que el hombre adúltero decepciona, causa un gran pesar a su esposa. El adulterio rompe desgarrando la relación matrimonial provocando un gran dolor, heridas imposibles de sanar y pérdidas imposibles de restituir.

De acuerdo con Job, el adulterio es una etapa de un proceso disfuncional que el hombre vive. Dice que, el adúltero acecha entre dos luces. Una forma poética para indicar la inestabilidad integral: espiritual, emocional, afectiva e intelectual, del hombre que adultera. Es decir, el adulterio no es un acierto en ninguna circunstancia, es la expresión más evidente de la inmadurez de la persona. El adúltero no es sabio, es ignorante. Pero, su ignorancia no se da en el momento o la circunstancia de su adulterio. La ignorancia es una forma de vida por la que ha optado engañándose a sí mismo: piensa que no hay quien lo vea, pues lleva cubierto su rostro. Job 24.15

Quien adultera entra en un proceso irreversible que acumula mal sobre mal, desgracia sobre desgracia. El adúltero es un insensato, actuando así arruina su vida; tendrá que soportar palos e insultos y no podrá borrar su infamia. Proverbios 6.32 Dado el vínculo existente entre el esposo y la esposa y entre estos y sus hijos, así como la existencia de una red de relaciones familiares, amistosas y espirituales, la infamia del adúltero afecta irreversiblemente al todo de su entorno relacional.

El adulterio es causa y consecuencia del distanciamiento, del rompimiento del vínculo que une a la pareja. Este no es un rompimiento abrupto, se va dando poco a poco, afectando cada vez más áreas de la relación de pareja. Así como nadie adultera de repente, tampoco ningún cónyuge es engañado de repente. Así que quienes sufren el pesar del adulterio tienen que preguntarse porqué se han prestado al juego que les mantiene bajo el yugo de la decepción.

En la vida, los esposos necesitamos de espejos que nos ayuden a conocernos mejor. A veces no tenemos consciencia de quiénes y de cómo somos. Sinceramente nos sorprenden algunas críticas o señalamientos. De ahí la necesidad de que hagamos nuestro el aforismo: Conócete a ti mismo. Esto requiere, primero, de humildad. De la aceptación de que no estamos en control de todo lo que somos y hacemos. En segundo lugar, requiere del cultivo de nuestra relación personal con Dios mediante la oración y el estudio de su palabra. Requiere que pidamos a Dios que nos revele los pensamientos que nos inquietan y que estemos dispuestos a seguir el camino que él nos indica. Salmos 139.23, 24

Recordemos que los esposos no estamos para causar pesar a nuestras esposas. Estamos para ayudarlas a ser ellas mismas, mujeres plenas.

Pastor Adoniram Gaxiola

 

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