Como desarrollar una mentalidad centrada en los puntos en común 4ta parte

149

Humildad: Pensaré menos en mí para poder pensar más en los demás

El poeta, periodista y redactor Alan Ross afirmó: “La humildad significa conocer y usar tus fortalezas en beneficio de los demás, en pos de un propósito superior. Un líder que es humilde no es débil sino fuerte… no está preocupado por sí mismo sino por encontrar la mejor manera de usar sus fortalezas para el bien del prójimo. Un líder humilde no piensa menos en sí mismo, sino que elige tener en cuentas las necesidades ajenas para hacer realidad una causa digna. Me encanta estar en presencia de un líder humilde porque ellos hacen relucir mis mejores cualidades. Se centran en mi propósito, mi participación  y mi capacidad para lograr todo lo que me prepongo” Qué gran perspectiva. La falsa modestia menoscaba las verdaderas fortalezas con el mismo fin. La humildad enaltece a los demás para que se les pueda elogiar. Hace varios años me invitaron a hablar en la sesión de clausura de una convención de tres días donde habría muchos disertantes. Durante los dos primeros días, formé parte del auditorio y recibí un bombardeo de historias de éxito. Todos los oradores habían triunfado en la vida familiar, en los negocios y en la comunidad. Todos compartieron con el auditorio historias de éxito en la formación de compañías y en la persuasión de personas. Después de un tiempo de escuchar, me pareció que cada nuevo disertante trataba de superar el éxito del anterior.    

Al tercer día, me sentía abrumado y sobrecargado. Los oradores me hicieron sentir completamente intimidado. Mi trayectoria, talento, experiencia y resultados parecían insignificantes en comparación con los de ellos, y podía notar que los asistentes se sentían de la misma manera que yo. Veían una gran brecha entre ellos y los disertantes. La moral del público estaba baja, y yo podía notar cuan desanimados estaban los miembros del auditorio.

Durante el almuerzo, pensé en lo que podía hacer para revertir la situación. Era imprescindible que alguien estableciera un vínculo con el público y salvara la distancia que se había creado durante las presentaciones anteriores. De repente, supe qué debía hacer. Me deshice del discurso que había preparado y en seguida comencé a bosquejar uno nuevo. Abordaría el tema del fracaso en lugar de centrarme en el éxito. Lo denominé “Fracasos, fallas y meteduras de patas”. Allí incluí historias sobre mis errores más serios, mis peores ideas y mis mayores fracasos como líder. En uno u otro momento, la vida nos dio una lección de humildad a todos, y era allí donde me disponía a buscar algo en común con el público.

Cuando me puse de pie y comencé a hablar, dije que el tema del éxito me había hecho sentir abrumado y que percibía que quizá a ellos les había sucedido lo mismo. Durante la siguiente hora, compartí con todos algunas anécdotas sobre mis fracasos, no sólo como líder sino también como persona. Reconocí que me sorprendía que a mi organización le fuera tan bien dado que era yo quien estaba a cargo. Cada relato sincero sobre el fracaso hacía que el auditorio y yo nos acercáramos más y encontráramos más cosas en común. Los asistentes se sintieron identificados conmigo y se identificaron con mi transparencia. Al finalizar la sesión, les dije que creía en ellos, y todos se pusieron de pie y aplaudieron porque se sentían muy entusiasmados con sus posibilidades futuras. Consideraban que, si yo había logrado triunfar, ellos también podrían hacerlo.

Si quieres causar una buena impresión en las personas, no les hables acerca de tus triunfos; cuéntales sobre tus fracasos. El activista por los derechos civiles Cornel West dijo: “La humildad supone dos cualidades. La primera es la capacidad de autocrítica… La segunda es permitir que los demás se destaquen, darles seguridad, darles poder y habilitarlos. Quienes carecen de humildad son dogmáticos y egoístas. Esta característica oculta un gran sentimiento de inseguridad. Sienten que éxito ajeno se logra a expensas de su propia fama y gloria.

Entonces, ¿de qué manera pueden transformarse estas ideas en acción? Recomiendo que sigas el concejo del pastor y escritor Rick Warren, quien afirma que la humildad proviene de las siguientes acciones:

  • Reconocer nuestras propias debilidades.
  • Tener paciencia con las debilidades ajenas.
  • Ser receptivo a la crítica.
  • Centrar la atención en los demás

Pon esto en práctica con las personas, y no solo se identificarán contigo sino que también escucharán lo que tengas que decir.

John C. Maxwell   

Deja tus comentarios