¡Dios siempre está para tu familia! 1ra parte

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Familias de hoy día sufren muchísimo y es necesario que luchemos por levantarlas. Yo doy gracias por mi familia, ellos son la vida, la viña de la que habla el Evangelio. Isaías 27:2-3 promete: En aquel día cantad acerca de la viña del vino rojo. Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para que nadie la dañe. Este texto dice cosas fascinantes sobre el vino y la uva roja, que es la más completa y tiene más sustancia. Dios compara la viña con el pueblo de Israel y la iglesia, compuesta de pequeñas viñas. 1ra. Corintios 12:27 dice: Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. El Señor está interesado en tu familia, tu viña. Es tiempo de prestarle atención y dedicarnos a ella. En la Biblia dice que la sunamita tuvo que cuidar la viña de los hijos de su madre y descuidó la suya. No permitas que te suceda lo mismo. La viña bien cuidada se queda más tiempo en la enredadera y produce vino rojo de la uva con más sustancia, esencia, carácter y fuerza. Hay tres cosas sobre nuestra viña que nos hacen cantar.

Dios guardó mi viña.

Una de las principales razones para cantar por nuestra viña, es la convicción de que el Señor nos ha guardado para producirla y cuidarla. Nadie protege a tu familia como nuestro Padre. Yo comencé mi viña solo pero luego se unió Norma a mi esfuerzo y formamos la viña Ortíz Cabazos y nos multiplicamos sobre una viña que no servía. Mi madre tuvo siete hijos, producto de la relación con diferentes varones, así que era la viña de la confusión: los Reyes, Ortíz, Olivo, Fernández y Mecho.

A pesar de tener muchos nombres, no tenía sustancia, era una viña silvestre de la que nadie podía beber porque producía jugo amargo, hasta que tuvimos la experiencia con aquél que es dueño de la viña y que me dijo: “soy el dueño de esta viña, tú eres el administrador y si me obedeces te ayudaré”. Nosotros solamente somos administradores de nuestra casa porque el dador de la viña es el Señor.

Luego de casarme con Norma, esa chica que creyó en mí a pesar de las circunstancias, iniciamos nuestra viña hace 35 años y pusimos a Cristo como centro para que nos diera sustancia. La viña maldecida de la que venía, recibió la presencia de Dios, cambió y ahora produce uvas diferentes. Todos debemos tener una viña que produzca vino rojo, con carácter y esencia.

El escritor de la Biblia dice que cantará porque Dios guardó su viña. Yo canto porque sé que Dios guardó mi casa y hace lo mismo contigo. Él habla del pasado, el presente y el futuro, Su amor es la única garantía que no cambia a pesar del tiempo y siempre cumple lo que promete. Por eso, nos ha dado una gran responsabilidad al hacernos productores en su viña. Nosotros debemos tomar la semilla, plantarla y hacer que produzca buenas uvas. Recuerda que la semilla es importante, no te la comas porque en tu estómago no sirve de nada. Para que se reproduzca debes sembrarla en buena tierra.

Dios nos ha guardado desde siempre. Mi familia era muy pobre, pero todo ha cambiado y ahora soy dueño de mi casa y de cosas que nunca imaginé. Dios nos cuida y nos añade a la sustancia porque la vida está en la uva conectada a Él que es la vida. Seremos uva roja de carácter mientras estemos junto al Señor. Necesitamos tres cosas para disfrutar de nuestra viña: ciencia, sabiduría y gozo. Dios te provee de las tres si eres capaz de agradarlo. Cuando nos acercamos a su palabra, adquirimos conocimiento, luego, buscamos sabiduría para aplicarlo y hacer que nos produzca gozo. Así trabaja la bendición del Señor.

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