¡Dios siempre está para tu familia! 2da parte

130

La segunda razón para cantar por nuestra viña es la promesa de que Él la riega para que la semilla que sembramos produzca frutos con sustancia. Hace tiempo fui a un viñedo en la ciudad de Barcelona, España y nos llevaron al lugar más especial de la bodega. Era donde tenían las cosas de la tatarabuela que había iniciado el negocio familiar y la honraban por el carácter que había impregnado a su viña.

Siembra para que Dios riegue tu viña y prosperes. Esfuérzate por hacer crecer tu plantación. En las fincas incluso le hablan a los racimos de uvas, alentándolos a crecer y producir vino rojo que es el mejor.

Dios desea regar todo lo que es tuyo. Antes no sabía muchas cosas, pero he aprendido y ahora tengo gozo con mi familia próspera que ha librado grandes batallas. Siempre valoramos más lo que nos ha costado. Si un ramo de la viña sufre, toda la viña padece con ella, por eso, en la familia debemos ayudarnos y socorrernos porque todos deben tener el mismo éxito que no viene de la nada. Siempre hay plagas, mal clima e inconvenientes que la ponen en riesgo, pero Dios promete cuidarla si haces tu parte y produces las uvas. La vida está escondida en esa semilla que te ha dado y que te ayudará a cuidar.

Salomón en Cantares 2:15 dice: Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne.

Si las uvas están machucadas por las zorras, no te dejes vencer, el mismo estiércol de los animales de rapiña produce abono que hará crecer aún más tu cosecha. Cuando la cosecha ha sido escasa, el precio sube porque hay poco para vender. Toda adversidad puede ser una oportunidad. Si tienes uvas machucadas, recógelas y sácales las semillas para volver a sembrarlas y cosechar mucho más que antes. La ayuda de Dios es eminente pero la responsabilidad es nuestra. Tu familia es tu responsabilidad. Yo no quiero que mis hijos crezcan en una viña como la mía y no será así porque nuestro Señor es el Dios de la segunda oportunidad y siendo un ignorante sobre Su viña, me reclutó como sembrador. Ahora tenemos gozo y cada uno produce de su propia viña. Tu origen no determina dónde acabarás. La Palabra dice que “salió de la cárcel para reinar”. Siempre hay otra oportunidad para una mejor viña con sustancia, fuerza y color para que al verla, todos digan “quiero de lo que tienes”, esa presencia de Dios que es vida verdadera. Nosotros somos los pámpanos y produciremos el fruto que sembremos.

 

Deja tus comentarios