Estudiar lo que significa ser una familia.

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Convertirse en un hijo de Dios significa recibir una familia con hermanos y padres, al igual que el discípulo amado y la madre de Jesús, a quien Jesús encomendó el uno al otro cuando estaban a los pies de la cruz (Juan 19:25-27). Estudiar juntos la vida y enseñanzas de Jesús puede cimentar a una congregación en un fundamento que prepara el camino para reconocer y apoyar las relaciones familiares.

Margery Williams define lo que significa ser real en su libro para niños The Velveteen Rabbit, El conejo de terciopelo (1983), de un modo que transmite lo que significa ser familia. En el cuento, un viejo caballo sabio de juguete le explica el significado de familia a un conejo de peluche que vino en los regalos navideños de un niñito. Tirado en el suelo del cuarto de juegos, el conejo le pregunta al caballo sabio: “¿Qué es ser real? ¿Significa tener cosas dentro de ti que zumban y una manija que sobresale?”

El caballo le explica: “Ser real no es de lo que estás hecho. Es algo que te ocurre. Cuando un niño te ama por un largo tiempo, no solo para jugar contigo sino que realmente te ama a ti, entonces te vuelves real… No es algo que sucede de una vez. Te conviertes. Generalmente, para el tiempo en que eres real, la mayoría de tu cabello se ha ido, y se te han salido los ojos, las articulaciones están flojas y estás medio desarmado. Pero esas cosas no importan en absoluto, porque una vez que eres real ya no puedes ser feo, excepto para la gente que no entiende”.

El caballo le explicó lo que es una familia: no es cómo Dios nos hizo o qué partes tenemos; es cómo nos amamos unos a otros a lo largo del tiempo, a pesar de lo que nos sucede en la vida. No es si estamos en un núcleo familiar intacto; es acerca de amar y ser amados.

Una madre joven estaba criando sola a un niño de cinco años después de haberse divorciado de su esposo, que estaba en la cárcel por librar cheques falsos. Ella se divorció de él para poder sobrevivir económicamente. Está orgullosa de estar trabajando y pudiendo salir adelante. Pudo comprar una casa rodante en vez de tener que ir a vivir con sus padres. Pero me dijo que cuando va a la iglesia, sabe que los demás miembros piensan de ella como parte de una familia fracturada. Ella dijo: “No me siento fracturada, me siento completa”. En vez de ser una fuente de esperanza y plenitud, la iglesia la rotuló de “fracturada”. Como consecuencia, el mensaje sutil que la iglesia le estaba dando es que las madres solas divorciadas no son el ideal.

La iglesia debe comenzar ayudando a los creyentes a reconocer y ponerse de acuerdo con el concepto bíblico de que la estructura familiar en la que uno vive no es tan significativa como permitirle a Dios obrar a través de la familia en cualquier estado en que esta se encuentre. (1) El ideal es vivir con fidelidad dentro del contexto en el que Dios nos ha colocado y, (2) desde ese lugar cualquiera sea usar nuestras relaciones familiares para la causa de los propósitos divinos.

Diana R. Garland

 

 

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