Evaluación del amilenario.

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El amilenarismo es la creencia de que el reino milenario se está cumpliendo en la iglesia durante esta presente era. La mayoría de los amilenaristas cree que el reino milenario ocurre sobre esta tierra, mientras una minoría cree que ocurre en el cielo. El milenio es aquel período de tiempo indefinido entre el primer y segundo avivamiento de Jesucristo. Se dice que Cristo reina en el corazón de los creyentes de la tierra, así como las almas de los santos en el cielo. El milenio terminara con la segunda venida de Cristo; luego tendrán lugar todos los juicios y resurrecciones. Después de esto, se iniciará el estado eterno. El término amilenario (“no amilenario”) no es una negación de un milenio, sino, más bien la negación de un reinado terrenal, literal de Jesucristo en el futuro.

Al analizar el amilenarismo, la gran cuestión sigue siendo la espiritualización de la profecía. Hay un consenso general en que la interpretación literal de las profecías del reino en la biblia conduce a una posición premilenarista. Pero los amilenaristas aceptan un sistema dual de hermenéutica, al creer que es mejor espiritualizar numerosos pasajes del reino. Ellos creen que las promesas del Antiguo Testamento dadas originalmente a Israel deben aplicarse a la iglesia Los amilenaristas interpretan el pasaje clave de Apocalipsis 20 espiritualmente y no de modo literal. Pero paz, prosperidad, gozo, pleno conocimiento del Señor, justicia y numerosas otras cosas mencionadas en las profecías del reino no se ven literalmente en nuestro mundo hoy. Por lo tanto, si está presente era constituye el milenio, es necesario espiritualizar dichas profecías. Pero para los premilenaristas (y para muchos postmilenaristas) la espiritualización de las profecías del amilenarismo resta siendo algunos de los pasajes más maravillosos y gloriosos de las escrituras.

Hemos visto que apocalipsis 20:1-2 también está sujeto a una espiritualización amilenarista. Pero llega a ser bastante evidente aquí que el amilenarismo no suple las demandas de una exégesis convincente y se ve obligada a evitar la interpretación natural del texto, a fin de alinearlo con sus ideas del reino. Como dice un autor: “El esfuerzo del amilenarismo por eludir el significado natural del texto es absolutamente poco conveniente”. La espiritualización de la profecía proporciona un dudoso fundamento sobre la cual edificar un sistema.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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