Ser excelentes en un mundo mediocre. 2da parte

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Yo te debo vs. Tú me debes

La actitud común hoy día “alguien me debe algo”. Muchos norteamericanos piensan que un empleo para toda la vida con buena paga y un plan de jubilación garantizado a la edad de sesenta y cinco años viene como un derecho de nacimiento; que la promoción es justamente un asunto de tiempo, que cuarenta horas semanales es lo más que puede soportar cualquier trabajador, que la ultima hora del trabajo diario es para hacer la transición del trabajo a la casa más fácil no esforzarse; que una parada de diez minutos para tomar café debe tomar por lo menos media hora; que media hora para el almuerzo debe prolongarse por lo menos a una hora y media; y que una porción equitativa de las ganancias de la empresa pertenece a los trabajadores.

Considera honestamente si los empleados cristianos actúan como si pensaran contrario a la actitud de “tú me debes a mi” que prevale en la industria hoy en día. ¿Qué requiere Dios” “Y todo lo que hagáis hacedlo de corazón, como pare el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23).

Los principios de Dios demandan que no importa lo que estén haciendo otros, nosotros servimos a Él en todo lo que hagamos.

Nuestros derechos

La bandera que enarbola casi todo el mundo en nuestra sociedad hoy día es “demandamos nuestros derechos”. ¿Cuáles son nuestros derechos como cristianos? Los derechos de los siervos.

Ser un siervo no es una idea particularmente atractiva para la mayoría de los cristianos, pero a eso es precisamente a lo que se nos ha llamado. Quizás una de las razones más comunes por las que muchos cristianos no son útiles a Dios sea porque tienen una actitud orgullosa y desafiante hacia su empleador, su esposo, u otra persona. Pero esa actitud tienes sus raíces es un espíritu rebelde hacia Dios. Cuando una persona con espíritu rebelde se enfrente con el principio de la Palabra de Dios del sacrificio propio, la verdad se hace evidente.

 Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo.  Filipenses 2:3

  Larry Burkett       

 

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