Extraiga el oro de las buenas intensiones

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¿Le cuesta otorgarle a alguien el beneficio de la duda? ¿Extraer el “oro” de sus buenas intenciones? A mí me sucede. Especialmente cuando sé que me han fallado o cuando han tratado de causarme algún daño. Pero si usted es como yo, también sabe que esta tendencia puede ser un error interpersonal muy costoso si uno quiere ganarse a las personas. Así que cuando le confesé a John este defecto, él se identificó inmediatamente con lo que le dije, pero también me dijo que había aprendido a darles a las personas el beneficio de la duda: lo aprendió de su madre.

“Mi madre me conocía muy bien siempre evaluaba mi conducta basándose en eso” me explicó. “Hoy, cuando le digo a alguien: “No era mi intención hacer eso” a menudo desearía que pudieran “extraer el oro de mis buenas intenciones” como mi madre lo hacía. Su actitud y su disposición para hacer esto0 en mi vida fue un gran regalo y me ha ayudado a conceder el beneficio de la duda a los demás”.

“¿Quieres decir que tu mamá pasaba por alto todos tus errores?” le pregunté.

John sonrió.

“No, definitivamente no. A mí también me reprendieron igual que a todos los niños. ¡Y te aseguro que me lo merecía! No obstante, mi madre no se precipitaba en sus conclusiones conmigo. Ella nunca asumía lo peor, más bien, siempre asumía lo mejor. Y allí está la clave para cultivar esta cualidad”.

Y continuó diciendo: “Su actitud me trajo muchos beneficios. Me permitió acercarme más a ella y sentirla más accesible. Hizo que diera lo mejor de mí y me enseñó cómo hacer esto con los demás”

“Está bien” Mientras pensaba en sus palabras, le pregunté, “¿No crees tú que una persona que no fue criada bajo ese modelo, va a tener dificultades para hacer esto?”

“No lo creo”, me contestó. “Claro que una persona que no tuvo una vida hogareña positiva no hará eso de manera natural, pero a decir verdad, darle el beneficio de la duda a una persona es una elección. He visto a muchas personas que crecieron con desventajas y aun así lograron triunfar en todo el sentido de la palabra”. Es esperanzador empezar a oír eso.

John C. Maxwell y Les Parrott  

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