Final de la tribulación: La segunda venida de Cristo. 1ra Parte

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Con el regreso del Señor Jesucristo a la tierra, se cumplirán los seis grandes objetivos que se encuentran en Daniel 9:24. Como ya hemos visto, la tribulación fue principalmente diseñada por Dios para traer a su pueblo del pacto, Israel, nuevamente a Él. El derramamiento de lo sobrenatural combinado con el testimonio de los 144.000, así como el testimonio de muchos otros creyentes, será usado para hacer volver a muchos judíos (así como a gentiles) al Mesías. Pero los ojos espirituales de muchos otros en Israel no serán abiertos hasta segunda venida en sí. Junto con este despertar espiritual de muchos en Israel, ocurrirá una serie de fenómenos significativos cuando el Señor Jesús regrese en poder y gloria.

Jesucristo traerá salvación a muchos en Israel. La terrible opresión y persecución de Israel durante la segunda mitad del período de la tribulación tendrá efecto deseado de Dios para la nación. La voluntad obstinada y rebelde del pueblo judío será quebrantada, por lo que buscará al Señor su Dios y llegará a la salvación por la fe en el Señor Jesús

En su mordaz denuncia de los líderes religiosos de Israel al final de su ministerio (Mt. 23:1-39), Jesús pronunció los juicios sobre aquella generación y declaró que Israel no lo volvería a ver hasta que declararan: “Bendito el que viene en el nombre del Señor” (v.39).

Jesús no volverá a la tierra hasta que el pueblo judío y los líderes judíos le pidan que vuelva. Así como los líderes judíos llevaron a la nación a rechazar la mesianidad de Jesús. Éste, entonces, es el doble fundamento de la segunda venida: Israel debe confesar su pecado nacional y después rogar por el regreso del Mesías, llorar por Él como se llora la muerte de un hijo único. Hasta que estas dos cosas sucedan, no habrá segunda venida.

Esta aceptación del carácter mesiánico de Jesús cuando Él regrese en poder y gloria se encuentra en Zacarías 12:10 y 13:9, donde el profeta dice:

“Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mi, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito… El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: jehová es mi Dios”.

Estos pasajes revelan que Dios va a cumplir su propósito de salvar a la nación de Israel. Muchos judíos creerán y serán salvos durante la tribulación (como resultado del ministerio de los 144.000), peor muchos más en Israel responderán a Él en la segunda venida.       

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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