Cómo ser un ganador. 1ra parte

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Pearl Bailey dijo: “Hay un periodo en nuestra vida cuando nos tragamos el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y al hacerlo, sabremos si es bueno o es amargo”. Todas las personas tienen un poco de ansiedades e inseguridades. Si le pidiera que describiera a un ganador, a una persona saludable y completa, probablemente me diría que esta persona tiene confianza en sí misma, es agradable, amable, estable, dadivosa, etc. Y en un sentido, tendría razón. Pero ser un ganador es más que tener una lista de atributos envidiables. Ser un ganador consiste en una cosa: su valor.

Los ganadores son valiosos. Si no, pregúntale a cualquier atleta o medallista olímpico que acabe de firmar un contrato multimillonario. Pero a decir verdad, ser un ganador, en el sentido más estricto de la palabra, no tiene nada que ver con su desempeño, salario o potencial de ganancia. Tiene que ver con su valor y si se ha apropiado o no de él. Cuando usted acepta su propio valor personal, cuando está seguro de quien es, es allí cuando se convierte en un ganador.

A continuación algunas formas para lograrlo:

Reconozca su valor. En más de una ocasión, he contado la anécdota de una conferencia en la que compartí con mi amigo Gary Smalley y donde él hizo algo cautivó al público. Ante una audiencia de casi diez mil personas, Gary sostuvo en su mano un billete de cincuenta dólares e hizo una pregunta: “¿Quién quiere este billete de cincuenta dólares?” Muchos levantaron sus manos.

“Voy a darle estos cincuenta dólares a uno de ustedes”, siguió diciendo, “pero primero permítanme hacer esto”. Y procedió a arrugar el billete. Luego preguntó: “¿Lo quiere alguien todavía?” Las mismas manos seguían levantadas.

“Ustedes han aprendido una lección valiosa” dijo. “No importa lo que yo haga con el billete, ustedes todavía lo quieren porque no se ha devaluado. Todavía vale cincuenta dólares”.

La simple ilustración de Gary recalca una verdad profunda.

Muchas veces en nuestra vida nos arrugamos, caemos y nos ensuciamos con las decisiones que hacemos o las circunstancias que enfrentamos. Puede que nos sintamos sin valor, insignificantes ante nuestros ojos de los demás. Pero no importa lo que haya pasado o lo que suceda después, nuestro valor de seres humanos nunca se pierde. No hay nada que pueda quitarnos ese valor. No lo olvide nunca.

John  C. Maxwell   

 

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