Cómo ser un ganador. 2da parte

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Acepte su valor. ¿Cuántas veces ha escuchado a la gente decir: “Algo anda mal con él”?

Lo quieren decir es que esta persona no está avanzando. Que no es una persona saludable. Que algo le detiene y que no está a gusto consigo misma. Es lo que los psicólogos llamamos una persona que no tiene auto aceptación.

Seamos realistas, todos en este planeta sufrimos de inseguridades y de cosas que desearíamos poder cambiar sobre nosotros mismos. Pero hay ciertas cosas que no podemos cambiar. Algunas de nuestras cosas son exactamente eso, nuestras. Quizás usted no nació con la apariencia que le gustaría, o tal vez no esta tan alto como desearía. Sus genes trabajaron las cartas y a usted le tocó algo que eventualmente tuvo que aceptar, ya sea eso o usted rechaza su valor personal y, en tal caso, se pasa la vida tratando de compensar sus inseguridades. Ha quedado cautivo de su deseo de haber sido diferente.

El termino aceptación viene del latín ad capere y significa “tomar para uno mismo”. En otras palabras, inherente en el proceso de aceptar a otros esta el acto de recibir aceptación de usted mismo. Lo digo nuevamente: Usted nunca se ganará la gente a menos que se convierta en un ganador.

Incremente su valor. Quizás ya usted reconoce y acepta su valor. Tal vez sabe dentro de su ser, en su alma, que Dios le ama y lo considera de valor inestimable.

¡Felicitaciones! El siguiente paso es aumentar el valor ante los demás resolviendo tantos de sus problemas como le sea posible. En otras palabras, necesita maximizar quien es, venciendo o reparando esas cosas que estén dentro de sus posibilidades cambiar.

Puede que usted luche, por ejemplo, con un temperamento fuerte. Quizás tenga dificultad en poner límites o en aceptar responsabilidades; tal vez tenga malos hábitos o quizás su actitud necesita una revisión. Todos tenemos obstáculos que podemos vencer. El 45% de los estadounidenses que cambiarían un mal hábito si pudieran. La verdad es que si pueden cambiar. Todos nosotros podemos mejorar cuando nos decidimos a hacerlo.

En su libro Teaching the Elephant to dance (Enseñando a un elefante a bailar), James Belasco cuenta cómo los entrenadores encadenan a los elefantes jóvenes con cadenas pesadas que están atadas a estacas en el suelo. De esa manera, el elefante aprende a quedarse en un solo lugar. Los elefantes más viejos y más poderosos que fueron entrenados de esa forma nunca tratan de huir, aun cuando tiene la fuerza para arrancar la estaca e irse. Su condicionamiento limita su movimiento. Con sólo un aro metálico en una de sus piernas se quedan en un solo lugar, ¡aun cuando ni siquiera haya estacas!

Es una historia que quizás usted ya haya oído antes, pero al igual que los poderosos elefantes, muchas personas están atadas por un condicionamiento previo. Así como la cadena alrededor de la pierna del elefante lo mantiene sin moverse, algunas personas se imponen límites innecesarios en su progreso personal. No permita que esto le suceda a usted. No acepte absurdamente limitaciones que detengan sus aptitudes. Desafíelas y siga creciendo.

John C. Maxwell

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