Hablar más no es la solución.

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Cuando se trata de tus objetivos, relacionarte con la gente puede ayudarte. Si no lo puedes hacer, te costará caro. Por supuesto, aprender a lograrlo y comunicarte de forma eficaz tiene otras ventajas, como bien lo ilustra una historia cómica que me envío un amigo sobre Jorge Rodríguez, un asaltante de bancos del viejo oeste que provenía de México y operaba en la frontera con Texas alrededor de 1900. A Rodríguez le iba tan bien que los Texas Rangers, el cuerpo policial de Texas, crearon una fuerza especial para detenerlo.

Un atardecer, un policía vio que Rodríguez cruzaba la frontera a hurtadillas para regresar a México, entonces lo siguió a una distancia prudencial. Observó como el bandido regresaba a su pueblo y se mezclaba con las personas que había en la plaza. Cuando Rodríguez se dirigió a su cantina preferida a descansar, el policía entró y logró acorralarlo.

El representante de la ley lo apuntó a la cabeza y dijo: Jorge Rodríguez sé quién eres. Vine a recuperar todo el dinero que robaste a los bancos de Texas. “Si no me lo entregas te volaré los sesos”.

Rodríguez vio la placa del hombre y percibió sus intenciones hostiles pero había un problema: no hablaba inglés. Comenzó a hablar en español rápidamente. Sin embargo el policía no comprendía lo que Rodríguez decía porque él, a su vez, no hablaba el idioma de su interlocutor.

En ese momento, llegó un muchachito y dijo en inglés: “Yo puedo ayudarlo, hablo inglés y español. ¿Quiere que sea su traductor?  El policía asintió. El muchachito explicó rápidamente a Rodríguez lo que había dicho el oficial.

Muy nervioso, Rodríguez contestó: “Dile al policía que no gasté ni un centavo de ese dinero. Que vaya al pozo del pueblo, que mire hacia el norte y que cuente cinco piedras; allí encontrará una roca suelta. Que la corra de lugar, todo el dinero está allí. Por favor díselo rápido”.

El muchacho miró al policía y afirmó: “Señor, Jorge Rodríguez es un hombre valiente; dice que está listo para morir”.

Es verdad, probablemente la historia no sean tan cierta como graciosa, pero tiene una moraleja. Si bien interaccionar con los demás quizás no sea un asunto de vida o muerte para la mayoría de nosotros, nuestro éxito o nuestro fracaso a menudo dependen de esa capacidad. Creo que cuando más maduramos, más conscientes somos de lo importante que es relacionarse con los demás. La relación es la base del movimiento de las redes sociales en internet. Los individuos ansían entrar en contacto con otros, y la mayoría hace lo posible por sentirse conectado.

John C. Maxwell

 

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