Hallan a joven española que tenía más de un año desaparecida “Fue secuestrada por una secta apocalíptica”

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Una joven española que responde a nombre de Patricia Aguilar, había desaparecido desde el 2017 y fue encontrada el pasado miércoles (4), en una zona selvática a más de 300 millas de Lima por autoridades del país suramericano.

Patricia Aguilar Poveda, joven española de Alicante, desapareció de su casa y del país. Familiares tuvieron más de un año de búsquedas y fue hallada en una región selvática de Perú, muy delgada, desorientada y con un bebé recién nacido en sus brazos tuvo con el ‘Príncipe Gurdjeff’,  quien se presenta como un supuesto Mesías elegido para repoblar el mundo.

Félix Steven Manrique, el supuesto líder de una secta apocalíptica que la captó por Internet cuando todavía era menor de edad, y que ha sido detenido bajo cargos de trata de personas.

El director de la división policial de Trata de Personas de Perú, coronel Antonio Capa, declaró a la prensa que el operativo de detención de Manrique en la selva de Pangoa, a 310.7 millas (500 kilómetros) de Lima, permitió el rescate de otras dos mujeres y cinco menores que presentan “un alto grado de desnutrición” y son atendidos por autoridades peruanas.

Tres de los menores son hijos de la esposa de Manrique, otro menor es hijo de una amante y la bebé de un mes es hija de la española, indicó el jefe policial.

Tras atravesar un momento muy doloroso por la muerte de un tío al que estaba muy unida, Patricia Aguilar entró en un estado emocional muy vulnerable. Fue cuando Manrique la convenció para que huyera y se uniera a su secta de la corriente Gnosis, que maneja teorías apocalípticas en la red. El hombre se hacía llamar ‘príncipe Gurdjeff’ y se promocionaba como un Mesías elegido para repoblar el mundo.

Es así como la noche del 7 de enero de 2017, con la excusa de pasar la noche en casa de unos amigos, la joven con 18 años cumplidos tomó un vuelo a Lima que pudo pagar con 6,000 euros que sustrajo del negocio de sus padres, indica el diario El Mundo.

Fue cuando empezó también la odisea de su familia por encontrar a Patricia Aguilar. En año y medio pudieron comunicarse un par de veces con ella y de inmediato se percataron de que no estaba en el país suramericano de forma voluntaria. La joven les decía que trabajaba para la ONG Acoracom, cuyo jefe era precisamente Félix Manrique, organización que no tenía sede física ni actividad real.

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