Tener hijos es la voluntad de Dios.

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Primero, el significado del matrimonio normalmente incluye, por diseño de Dios, dar a luz a hijos y enseñarles los caminos de Cristo. Génesis 1:26-28

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Después del diluvio leemos en Génesis 9:1, “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.” Éste fue el diseño original de Dios. El matrimonio es el lugar para hacer hijos y llenar la tierra con el conocimiento del Señor en la misma forma en que las aguas cubren el mar (Habacuc 2:14). Nunca ha cesado de ser una cosa buena. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta (Salmo 127:4-5).

Y en el Nuevo Testamento nadie es más positivo sobre los hijos que Jesús mismo. Marcos 10:13-14 dice, “Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.” De principio a fin, la Biblia pone un gran énfasis en tener, enseñar y bendecir a los hijos. Si eres alguno de los de Belén con una familia grande, ¡bendito seas! Es un llamamiento magnífico. Regresaremos a esto en un momento. Es uno de los grandes significados del matrimonio el mantener y enseñar a los hijos para la gloria de Dios.

Pastor John Piper

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