Hombre testifica oré por una anciana muerta y ella resucitó

239

En el 2008 yo venía en un bus, estaba parado, mis lágrimas se caían porque dentro de mí decía “Creo que Dios no me ha llamado para ser un pastor, para ser útil en su obra” lloraba desconsoladamente, tenía una gran batalla y derramaba mi alma, no me importaba que la gente me vea o escuchara llorar. En aquel lugar le decía a Dios: Señor, de verdad me has llamado, he pasado por muchas pruebas y situaciones difíciles.

Mientras lloraba en aquel bus, una anciana que estaba sentada me dijo: joven permiso, yo me hice un lado y le dí espacio para que bajara; hasta ahora puedo recordarlo era una señora de pelos  blancos con chompa celeste, entonces bajó.

Yo continuaba llorando cuestionando mi llamado a Dios, de pronto todos los autos de atrás empezaron a tocar sus bocinas fuertemente, había mucho tráfico, abrí mis ojos y todos los pasajeros del carro, estaban en la pista, rodeando a una persona atropellada, era la anciana que hace unos minutos atrás, me había pedido permiso.

Ella estaba en el suelo, acostada, sangrando, inconsciente, las personas gritaba que no la tocaran, que vengan los médicos, e incluso yo mismo dije que llamen a los bomberos y a la ambulancia. El chófer y cobrador del bus lloraban, la gente sufría por este terrible hecho, pero de atrás apareció un hombre y dijo: yo soy médico, aquí está mi credencial, no toquen a la señora. Le tomó el pulso, revisó el cuerpo y concluyó manifestando: Ha muerto.

Todos empezaban a llorar y a gritar perplejos, la gente amontonada comenzó a lamentar lo que había ocurrido, en seguida el doctor dijo: Tapen a esta mujer, que vengan el juez y el fiscal para que lleven el cuerpo. Prosiguieron a tapar el cuerpo de aquella anciana con periódicos. En ese momento, yo volví en sí y dije, Yo soy cristiano y Dios resucita muertos.

Miré al cielo, y le dije a mi Dios: Señor ahora yo quiero saber, si tú me has llamado, por favor levanta a esta anciana. Entonces me paré en medio y grité: Oro no tengo, plata no tengo, pero en el nombre de Jesús: Levántate y anda, fue en ese instante cuando aquella mujer saltó, se paró, brincó y gritó, ella volvió a la vida.

Querido hermano y amigo, creo firmemente en un Dios vivo, he visto su mano obrar de manera especial, Él tiene poder. En este día Dios quiere perdonar tus pecados y sanar tu enfermedad, recibe su favor, y ten fe porque para Él nada es imposible, hoy el Todopoderoso hará un milagro en tu vida, porque te ama, ven a Él.

Fuente: Impacto Evangelistico

Deja tus comentarios