Incendio de california deja a líderes sin casas, pero mantienen su fe en Dios

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Tras los devastadores incendios que arrasan a California desde hace unas semanas. Deja al menos 18 grandes focos que aún no han sido borrados por los bomberos. Los números oficiales dan cuenta de que murieron ocho personas. Sólo en la región de Redding, el fuego destruyó más de mil casas y desalojó decenas de miles de personas.

Varias de esas residencias afectadas eran de líderes de la megaciudad Bethel. Desde el 23 de julio, cuando el gran incendio comenzó, había el temor que el templo evangélico fuera alcanzado. El rumbo del fuego acabó cambiando, pero la destrucción es grande.

El domingo por la mañana, miles de miembros de Bethel alabaron y cantaron sobre el amor de Dios. Entre ellos estaban algunas familias que perdieron todo (o casi todo) durante las llamas de este feroz incendio.

Ayuda para los afectados

La pastora Elizabeth Woning pasó la semana pasada como consejera voluntaria. Muchos de los vecinos de la región no tenían a dónde ir. Otra iniciativa de Bethel fue distribuir máscaras respiratorias, pues hay mucho humo en el aire.

Bethel no fue la única en trabajar para tratar de ayudar a los necesitados. Las iglesias del área están unidas. Ben Sprague, presbítero de la Iglesia Comunitaria Crosspointe, explica: “Somos más de 30 iglesias reunidas, orando juntas, tratando de resolver problemas, tratando de pensar en una solución mejor a largo plazo para ayudar a las familias afectadas”.

La Cruz Roja montó un refugio en Crosspointe y otras cinco iglesias se unieron para apoyarlo. Bethel se asoció con el Ejército de Salvación para usar su templo como un centro de distribución de agua y alimentos. Voluntarios están sirviendo comidas calientes gratuitamente, además de ropa y utensilios domésticos para aquellos que lo necesiten.

Entre los que trabajan en el lugar están algunos de los 25 líderes de Bethel que perdieron sus casas en el incendio. El pastor Kris Vallotton dijo que hay muchos miembros de la iglesia que fueron forzados a abandonar sus hogares con la posibilidad de ser alcanzados por el fuego.

Vallotton dice que ha compartido con ellos la promesa de Isaías 61: 3 y cree que Dios traerá gloria en lugar de las cenizas. “Es sólo Dios quien puede transformar cenizas en una bella corona. Es sólo Dios quien puede darnos esperanza en medio de un desastre como ese “, asegura.

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