Un intervalo necesario entre el arrebatamiento y la segunda venida. 2da parte

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Segundo, debe tener lugar la cena de las bodas del Cordero;  este suceso parece requerir cierto tiempo entre el arrebatamiento y la segunda venida. Según Apocalipsis 19 coloca las bodas en el cielo, no en la tierra o en las nubes.

La cena de las bodas del Cordero es un suceso importante para el Señor Jesús, dado que Él ha dado la vida por ella “a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”(Ef. 5:27). En la cena de las bodas, los creyentes (la iglesia) se unen para siempre con Él, “para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:3) y “y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts. 4:17).

Es evidente la implicación que aquellos en el cielo que construyen la “novia” ya han sido transpuestos o resucitados, ya que han  determinado y recompensado actos de justicia… Si la iglesia ha de ser juzgada recompensada y unida a Cristo en el símbolo del matrimonio antes del Segundo Advenimiento, se requiere un intervalo de tiempo.

El tercer suceso que requiere algún tiempo entre el arrebatamiento y la segunda venida es la salvación de aquellos participarán del reino milenario en cuerpos no glorificados. En el suceso del arrebatamiento todos los creyentes son llevados de la tierra, y se dejará a todos los no creyentes. Sin embargo, cuando Jesucristo regrese en su segunda venida, una gran cantidad de creyentes poblarán la tierra. Es evidente que habrán llegado a la fe en Cristo después del arrebatamiento, pero antes de la segunda venida. En la segunda venida no se dice estos creyentes que estén vivos serán transformados; estos no recibirán un cuerpo glorificado. Esto posibilitará que ellos vuelvan a poblar la tierra en el reino milenario.

Las Escrituras declaran enfáticamente que la vida sobre la tierra en el milenio tiene que ver con las personas no transpuestas y no resucitadas, personas aun en su cuerpo mortal. Isaías 65:20-25 dice de los moradores (de Jerusalén): “Edificaran casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite ni plantarán para otro coma… No trabajarán en vano, ni darán a la luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos”. El pasaje cierra con una descripción de condiciones milenarias… Obviamente, solo personas de carne moral construyen casas, plantan viñas, trabajan y dan luz.

La posición pretribulacional no tiene problemas con esta realidad. En el arrebatamiento todos los creyentes son llevados de la tierra, y comienza la tribulación. Durante los siete años de tribulación se predica el evangelio y muchos llegan a la en el Señor Jesucristo. Aunque muchos serán martirizados por su fe en Cristo, muchos otros sobrevivirán a la tribulación. Dado que no hay evidencia de que los que queden vivos cuerpos glorificados, éstos entraran en el milenio en su cuerpo natural. Estas personas cumplirán las afirmaciones de Isaías y otros profetas concernientes al milenio.

Aquellos que sostiene la posición del arrebatamiento midtribulacional no tienen un verdadero problema con este asunto, porque las personas tienen tres años y medio para ser salvos ante la segunda venida de Cristo. Aquellos que creen en la posición postribulacional, sin embargo tienen un gran problema con este asunto. Si todos los creyentes han sido arrebatados y glorificados al tiempo de la segunda venida, entonces no habrá creyentes con cuerpos no glorificados que participen del reino milenario. Dado que ellos colocan el arrebatamiento y la segunda venida al mismo tiempo, no hay tiempo disponible entre estos sucesos para que las personas sean salvas.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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