Israel y la iglesia no son lo mismo. 1ra parte

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Esta perspectiva concluye que Israel es una nación única escogida por Dios para cumplir su voluntad y obra en este mundo. Israel es un grupo étnico específico, que desciende de Abraham a través de Isaac y Jacob, el cual está unido en una relación de pacto con el Señor Dios. Este pacto hecho con Abraham y sus descendientes es eterno e incondicional y, en gran parte, sigue sin cumplirse con el Israel nacional. Israel es la única nación de la tierra que tiene esta relación y estatus como lo muestran los hechos en el que Dios dice de Israel “Israel es mi hijo, mi primogénito” (Éx. 4:22) y en el que se le considera un pueblo escogido por Dios. Israel es “pueblo santo para Jehová su Dios; Jehová su Dios lo ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra” (Dt. 7:6 cp. Dt. 4:37; 10:15-16; 14:2; 26:19).

La elección de Dios por Israel para que hiciera la obra de Él en el mundo es un asunto fundamental teológico y bíblico. Deben entenderse dos puntos cruciales respecto a esta elección. Primero, la elección de Israel no significa que Dios abandonó a las naciones gentiles. Desde el mismo principio de la relación de pacto de Dios con Israel, Él dejó bien claro que los gentiles constituían gran parte de su interés y consideración (cp. Gn. 12:3; 26:4; 28:14). La posición de Israel como la nación escogida por Dios nunca tuvo por objeto delimitar las bendiciones de Dios para Israel; sino, antes bien, Israel sería un canal de las bendiciones y la salvación de Dios a todas las naciones de la tierra. Segundo, el estatus de Israel como una nación escogida no significa que cada descendiente físico de Abraham recibiría la salvación espiritual. Jesús y Juan el Bautista advirtieron reiteradas veces a los judíos que de su época que ser un descendiente físico de Abraham no era una garantía para entrar al reino de Dios.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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