Israel y la iglesia no son lo mismo. 2da parte

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Hay una diferencia importante entre la elección individual y la elección nacional de Israel.

Al abordar el concepto de elección, se debe hacer una distinción entre la elección individual y la elección nacional. La primera es soteriológica y la produce la salvación individual. Este tipo de elección se extiende tanto a individuos judíos como a gentiles; y cualquier persona que alguna vez creyera, tanto judío como gentil, era el objeto de la elección de Dios. Sin embargo, la preocupación de la Israelología es la elección nacional, porque solo a Israel se denomina nación escogida. La elección nacional no garantiza la salvación de cada individuo de la nación, dado que solo la elección individual puede hacer eso… Lo que garantiza la elección nacional es que el o los propósitos de Dios al escoger a la nación serán cumplidos y que la nación siempre sobrevivirá como una entidad distinta.

Por consiguiente, la nación de Israel es única, porque de entre las naciones es la única que tiene una relación de pacto con Dios y la única escogida por Dios para ser el medio por el cual Él restauraría la humanidad pecadora nuevamente a Él.

La iglesia de Jesucristo, por otro lado, es distinta del Israel nacional. Debido a la desobediencia de Israel y a la incredulidad con respecto al Mesías Jesús, Israel ha sido temporalmente desechada en el plan de Dios. La iglesia, que es una entidad nueva y diferente, ha sido creada para un período de tiempo indeterminado a fin de hacer la obra y voluntad de Dios en este mundo. La iglesia, compuesta por gentiles creyentes y judíos creyentes, se fundó el día de Pentecostés (Hch. 2) y permanecerá sobre la tierra hasta que sea llevada en el arrebatamiento.

Cuando los propósitos de Dios para la iglesia terminen, entonces Dios restaurará a Israel a su lugar original, lo cual traerá inmensa bendición a las naciones gentiles. Esta restauración del Israel nacional será el resultado de la obra poderosa de Dios durante “la semana septuagésima de Daniel” (es decir, el período de la tribulación), que tendrá lugar sobre esta tierra después del arrebatamiento de la iglesia. Debe recordarse que el lugar exclusivo del Israel nacional y los maravillosos propósitos de Dios para toda la humanidad han coexistido desde el principio. La existencia de una no quiere la exclusión de la otra. La bendición de los gentiles no requiere que Israel sea desechada.

La teología dispensacional sostiene esta perspectiva, pero no es exclusiva de ésta. Mucho antes de que se formulara la teología dispensacional hubieron otros (incluso los puritanos, los anglicanos y los católicos) que hicieron una clara distinción entre la iglesia y el Israel nacional.

 Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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