¡Jesús y el Divorcio!

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Esta ley y su aplicación son aludidas en la historia del nacimiento de Jesús en (Mateo 1:18–25). José se entera de que María, con quien está comprometido para casarse, está embarazada. Aparentemente ella ha sido infiel en su compromiso con José. En consecuencia, él considera iniciar los trámites de divorcio, que incluso los seguidores del rabino Shammai habrían acordado era permisible. Sin embargo, después de ser advertido en un sueño que el niño en el vientre de María era el producto milagroso del Espíritu de Dios, José sigue adelante con el matrimonio.

Jesús mismo habló sobre el tema del divorcio en un par de ocasiones.8 Tú puedes oír el debate rabínico sobre el tema resonando en el fondo de sus comentarios.

Algunos funcionarios religiosos le preguntaron a Jesús si era permisible para un hombre divorciarse de su mujer “por el motivo que fuera” (la posición de Hillel).9 Jesús, aunque aparentemente se mantuvo del lado de Shammai diciendo que la infidelidad es la única causa de divorcio, llevó el asunto a un nivel más profundo.

Jesús dijo que la ley que permite el divorcio fue dada debido a que los corazones humanos son muy “difíciles” (es decir, egoístas y crueles).10 Esto significaba que, dada la condición espiritual de los seres humanos, el divorcio sería inevitable, así que la ley fue dada para proteger a las mujeres en la sociedad judía. La ley de Dios no aprobaba el divorcio o incluso tampoco lo requería en casos de adulterio; la ley regulaba el divorcio.

Entonces Jesús se refirió a algunos de los primeros versos de la Biblia Génesis 2:18–25, específicamente. El recordó a sus oyentes que el propósito de Dios para el matrimonio desde el principio había sido que un hombre y una mujer vivieran juntos en fidelidad y amor para toda la vida. Para lograr ese objetivo, el corazón humano tendría que aprender el significado completo del amor.

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