La actitud es lo primero.

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La capacidad para relacionarse con los demás comienza con la compresión del valor de las personas. Jim Collins, el autor de Empresas que sobresalen, observa: “Los que construyen grandes compañías son aquellos que comprenden que el factor principal del crecimiento de cualquier gran firma no es el mercado, ni la tecnología, ni la competencia, ni los productos. Es único que está por encima de las demás variables: la capacidad de obtener y conservar la cantidad suficiente de gente indicada” Eso se logra estableciendo relaciones con ellas.

Herb Kelleher, el ex presidente y director ejecutivo de Southwest Airlines, lo hizo. Lo recordé cuando, el 21 de mayo de 2008, vi un anuncio de la Asociación de Pilotos de Southwest Airlines en el USA Today. La imagen del anuncio consistía en una servilleta con rutas aéreas dibujadas y en un texto que decía: ¡Gracias Herb!

De una servilleta de papel a la cabina de mando, Herb Kelleher allanó el camino de la compañía aérea más vigorosa de la historia.

Herb, ahora que dejas de formar parte de la junta directiva de SWA, los pilotos de Southwest Airlines deseamos agradecerte por el servicio extraordinario que brindaste durante treinta y ocho años a nuestra compañía y a nuestros pilotos.

Para nosotros fue un honor y un privilegio.

Herb utilizaba las ventajas de la comunicación con sus colaboradores, establecía lazos. Les demostraba a las personas que se interesaba por ellas y, por lo visto, no sólo lo hacía en Southwest Airlines, sino donde quiere que fuese. El comediante Al Getler asistió a una conferencia en San Francisco en la que Kelleher debía dar un discurso durante el almuerzo. Una hora antes de que comenzara el programa, Al y sus amigos estaban sentados a una mesa en el salón vacío cuando entró Kelleher.

Al Getler gritó: “Herb, ¡ven a sentarte con nosotros!” Para su empresa, Kelleher lo hizo. Bromeó con ellos, aprendió sus nombres y conversó sobre las experiencias de ellos con la aerolínea. Cuando Al le comentó a Herb que su hermana acababa de volar con Southwest por primera vez, Kelleher le pidió, en broma, que le dijera que nunca volara con otra aerolínea.

“Déselo tú”, retrucó Al, a la vez que marcaba el teléfono de su hermana en el celular; Kelleher tomó el teléfono alegremente y dejó un mensaje en el correo de voz. Todo el grupo rió a carcajadas.

“Herb Kelleher podría haber pasado de largo para verificar que los equipos de sonido funcionaran bien y luego disfrutar del almuerzo antes de dar su discurso”, comentó Al. “En cambio, se detuvo, se tomó su tiempo y estableció lazos con cada una de las personas del grupo”.

Sin duda, si deseas beneficiarte del trabajo con otros individuos, debes aprender a relacionarte con ellos.

 John C. Maxwell

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