La boda es un pacto

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El pacto matrimonial. Dios es Dios de pactos y el matrimonio que Dios bendice comienza con un pacto con Dios entre los esposos, en el cual se comprometen a amarse de por vida. Los anillos, argollas, más conocidos como alianzas, tienen su origen precisamente en una alianza, o pacto. El anillo es redondo, no tiene principio ni fin. Simboliza el amor eterno, el amor de Dios.

Por ello una boda es un pacto, y Dios es un Dios de pactos. Pactó Dios con Abraham, conocido como “amigo de Dios”. Pactó con Moisés, a quien dio la Ley moral y religiosa. Pactó con David. Pactó con nosotros la Salvación por la fe en Su Hijo Jesucristo, y este Pacto es uno de boda, las Bodas del Cordero, Apocalipsis 19:9. Pero si leemos los capítulos 21 y 22 vemos que la Biblia termina con dos capítulos que hablan de una boda, la de la Iglesia y Jesucristo; ¡Léalos! Porque la Iglesia es la esposa del Rey del universo para la eternidad, y las bodas están por celebrarse, y todos estamos invitados por el Evangelio, no importa el tiempo ni la distancia entre Dios y nosotros, ni la distancia para hallar al esposo o esposa, porque el matrimonio viene de Dios.

Y sin embargo muchos de los que se han casado en la historia no solo en la historia Bíblica, sino en la historia de la humanidad han tenido que ir lejos, o han hallado a su media naranja muy lejos de su hogar, y muchos han pensado que han tenido que esperar mucho, esto no es impedimento, pues esto viene de Arriba. Por lo tanto muy importante es una boda, y da igual la distancia y el tiempo, porque una boda es un pacto de por vida, porque Dios es un Dios de pactos.

Por tanto diría a los novios: Vuestro pacto es con Dios, y entre vosotros. Su Espíritu es vuestro vínculo que no se puede romper, como dice Eclesiastés 4:12: …Un cordón de tres dobleces no se rompe… Si además llegáis a ser vuestros mejores amigos, compartiéndolo todo y orando juntos, el viento, o Espíritu de Dios os llevará de la mano y volaréis siempre juntos. En el griego del Nuevo Testamento o Nuevo Pacto, la palabra “Pneuma” es la misma para viento o espíritu, y como hemos visto en la historia, muchos esposos o esposas han sido llevados lejos por el viento de Dios para encontrar al otro.

Siguiendo con viajar lejos y esperar para encontrar esposa, recordemos a Jacob que viajó lejos por Raquel y la esperó siete años, y de ellos a José que en Egipto encontró su esposa, lejos de su tierra, y salvó a su pueblo. Pero el Esposo que más me llama la atención, y que ha venido de más lejos y más ha esperado y espera por amor de la esposa es Jesucristo, el Hijo de Dios, que bajó a la tierra desde la dimensión del Cielo, desde la eternidad, para encontrar a Su esposa, nuestra alma, por la que tuvo que dar Su vida, y ha ido a preparar Su Reino y regresará a buscarnos para las bodas del Cordero, para siempre.

El esposo da su vida por la esposa, y la esposa por el esposo. Y así, el matrimonio es la primera institución que Dios creó al darle a Adán, Eva; esa fue la primera boda. La última, esas bodas del Cordero en los últimos días, como profetiza La Biblia.

Carlos Padilla. Evangelista

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