La confianza… ¿Se da o se gana?

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Quiero comenzar reconociendo que cuando hablamos de confiar o la confianza, la reacción inmediata es pensar lo obvio y lo más aceptable, que es decir, que la confianza debe ganarse. Pero cuando somos honestos y nos desconectamos de un raciocinio impuesto en vez de lógica adecuada, tenemos que llegar a la conclusión que la confianza no se gana ni se da. Se libera. La confianza no es algo que otras personas ganan de nosotros. Al igual que el perdón, la confianza viene desde adentro. La confianza significa dejar de lado el miedo a ser lastimado. Significa dejar de  lado el ego y aceptar la presencia de las personas sin importar lo que hayan hecho en el pasado. La confianza y el perdón van de la mano. Son meras palabras para describir el mismo sentimiento inquietante de que el ego se agita cuando dejamos que nuestros pensamientos se vuelvan incontrolables. La confianza no se gana, se libera junto con el miedo y nuestro deseo de controlar todo. La confianza significa dejar de lado el miedo a ser lastimado.

¿Por qué es difícil confiar en las personas que conocemos? Porque las personas cometen errores en las relaciones a veces intencionalmente, y a veces involuntariamente. Y cuando las personas que conocemos nos lastiman, es difícil confiar en ellas. No estamos seguros si nos lastimaran nuevamente. No estamos seguros si nos rechazarán cuando nos volvimos vulnerables a sus acciones inciertas. Y no queremos que nos vean como débiles. Nos importa lo que piensen de nosotros y lo que todos pensaran de nosotros si los dejamos regresar a nuestras vidas. Esencialmente, confiamos en todos los demás para nuestro propio valor.

¿Por qué es difícil confiar en las personas que conocemos? A veces adoptamos la idea de que todos estamos dispuestos a ayudarnos o que todos nos pueden fallar haciendo algo malo. Esto nos hace temer a la gente que no conocemos. Preferiríamos saber lo que todos están pensando, cuáles son sus intenciones, que acciones tomarán. Nos gusta que las cosas sean conocidas y ordenadas y cuando no lo son, no nos sentimos preparados para enfrentar la incertidumbre y adaptarnos al cambio. Tenemos el deseo de controlar nuestro entorno para sentirnos seguros y si no sabemos cómo actuará alguien, entonces claramente no tenemos el control.

¿Por qué no podemos ganar la confianza? Ganar la confianza es como decir “lo siento” Podemos decir “lo siento” mil veces, nunca volver a hacer algo malo, y ser esclavo de alguien por el resto de nuestras vidas y sin embargo la persona realmente nunca confía en nosotros o perdonarnos, ¿Por qué? Hicimos todo lo que pidieron, todo lo que dijeron que debíamos hacer para demostrar que nos arrepentimos, pero aún no nos pueden perdonar ni confiar. Es porque el perdón no tiene nada que ver con nosotros. Se trata de que ellos suelten el resentimiento. Del mismo modo podemos “ganar confianza” demostrando lealtad generosidad y amabilidad pero tales actos virtuosos no garantizan que alguien confíe en nosotros. Especialmente si como humanos nos equivocamos de vez en cuando. La confianza proviene de la capacidad de las personas en distanciarse de nuestras acciones y palabras y no utilizamos para su propio valor o felicidad. El perdón y la confianza se tratan de dejar ir el resentimiento.

¿Cómo podemos aprender a confiar en otras personas? Practicamos confiar en las personas de la misma manera que las alentamos a confiar en nosotros. Debemos dejar ir el miedo a ser lastimados, especialmente por las personas que amamos, las personas más cercanas a nosotros.

Dr. Agustín López  

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