La cultura de la gratificación

180

¿Cuáles son algunas de las señales que nos demuestran que nuestra sociedad actual está en búsqueda constante de gratificación? ¿Qué los restaurantes de comidas rápidas? ¿Las tarjetas de crédito? ¿Las clínicas especializadas en aborto? ¿La abundancia de abogados especializados en divorcios? La lista continúa. Queremos jugar; no deseamos tener responsabilidades. Queremos el puesto y el sueldo, pero no deseamos trabajar.

Veamos la vida del apóstol Pablo, uno de los más grandes líderes del primer siglo. Él entendió, quizá mejor que nadie de su época, lo que es pagar el precio de resolver nuestros problemas. En 2 de Corintios 11:23-29 Pablo describe el precio que pagó por ser apóstol, el costo de éxito como líder. Hay tres casos que deseo destacar en este capítulo, mientras estudiamos la relación entre el liderazgo y la incomodidad.

Pablo nos dirá que nunca busquemos la incomodidad. Cuando vemos todas las aflicciones que debió pasar, podemos que él nunca consideró que tenía derecho a reclamar comodidades. Cuando escribió acerca de las veces que fue golpeado, que naufragó y que fue abandonado, no pedía compasión. Simplemente describía las experiencias reales que había vivido. Él comprendía que si la comodidad es nuestra mayor aspiración, nos perderemos las riquezas del reino de Dios.

Un profesor estadounidense hablaba con una cristiana soviética sobre el cristianismo en ambos países. La mujer rusa comentaba la diferencia entre recibir a Cristo en los Estados Unidos y recibirlo en la Unión Soviética Americana. En Estados Unidos, el nuevo creyente se prepara para morir. Pablo nos dice que no busquemos la comodidad y al mismo tiempo comprometerse con Cristo.

Nunca nos permitamos tener un plan alternativo. Cuando digo esto, no me refiero al aspecto administrativo. Los líderes que son sabios reconocen que algo puede salir mal, y deben cubrirse con planes alternativos; pero esto no es una lección sobre administración. No hay plan alternativo en lo que respecta al compromiso: o estamos comprometidos, o no lo estamos. Deshágase de las señales de “salida” en su vida. Mientras haya un camino de salida, un escape para casos de incendio, nos sentiremos tentados a utilizarlo en lugar de pagar el precio.  No es necesario sobrevivir. Pablo no necesitó sobrevivir; estaba comprometido más allá del nivel de desear sobrevivir. No tenía planes alternativos que le permitieran escapar.

Nunca caigamos en una mentalidad de “mantenimiento”. En ninguna parte encontramos que Pablo estuviera satisfecho con sólo “mantener” el trabajo realizado. Él nunca se conformó con lo bueno, cuando podía trabajar por lo mejor. Continuó esforzándose, sin dejar que sus colaboradores hicieran el trabajo que le correspondía a él. Lo que quiero decir es que Pablo no tenía una mentalidad de “mantenimiento”; su meta no era simplemente que las cosas continuaran como estaban. Estaba dispuesto a hacer olas y a no caerles simpático a algunos, aunque eso le costara incomodidades. No se contente con “continuar” cuando lo que necesita hacer es esforzarse para avanzar.

John C. Maxwell

Deja tus comentarios