¡La familia, un proyecto en proceso! 2da parte

78

Lo que Orfa hace es que crea una combinación de factores y circunstancias que obligan a Noemí y a Rut a actuar en función de sí mismas y ya no en función de Orfa. Ellas no pueden hacer que Orfa actúe de tal o cual modo. Pero, sí pueden, y deben, actuar de acuerdo con los factores y las circunstancias que Orfa ha provocado. Podría haber decidido quedarse en Moab hasta convencerla, o renunciar de plano a su propósito de vida que requería del regresar a Belén de Judá. Podrían hacerlo, pero si lo hubieran hecho no sólo habrían dejado de hacer lo que se habían propuesto, sino que también habrían dejado de ser las personas y las familias que querían ser. Alguien ha dicho que sólo diciendo adiós a una cosa se puede abrazar otra. Que uno debe soltar la pluma si desea empuñar un lápiz.

Tal cosa hicieron Noemí y Rut. Asumieron que su proyecto de que fueran tres las que viajaran a Judá no era posible y actuaron en consecuencia. Noemí confronta a Rut, le hace ver que ha dejado ir a Orfa y que está dispuesta a dejar que ella también se vaya. Al proceder así Noemí da testimonio que su decisión y compromiso consigo misma prevalecen ante las circunstancias. No se achica, no se desdice, no renuncia a conservar lo que todavía puede conservar del proyecto inicial. Aunque lo que puede conservar sólo sea ella misma.

Ante tal ejemplo y ante la coyuntura que del mismo resulta Rut decide y se compromete. Su decisión y su compromiso poco tienen que ver con su proyecto original de familia. Decide formar, darle forma a un nuevo proyecto de familia al lado de Noemí y ya no en función de Quelión. Con ello nos muestra que cuando nuestros proyectos familiares se modifican o se frustran es necesario estar abiertos a nuevas alianzas, no necesariamente conyugales. A veces hay que agregar personas a nuestro modelo familiar y en otros casos hay que sustituir personas y relaciones. Desde luego, decisiones tan radicales, requieren de compromisos radicales, también.

Tal el caso de Rut. El compromiso que contrae con Noemí es radical, le dice: No me pidas que te deje y regrese a mi pueblo. A donde tú vayas, yo iré; dondequiera que tú vivas, yo viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. El pacto que resulta de tal compromiso da lugar a una nueva esperanza. También representa un costoso precio, como Booz reconoce: sé todo lo que has hecho por tu suegra desde la muerte de tu esposo. He oído que dejaste a tu padre y a tu madre, y a tu tierra natal, para vivir aquí entre gente totalmente desconocida. Rut 2.11

A pesar de todo, Noemí y Rut pueden ser familia, no la que soñaron, sino la que es posible. Ambas entienden que tal posibilidad requiere de la determinación de permanecer juntas y unidas en y ante las circunstancias que la vida les depare. Como muchos hoy en día. Lo que su familia es hoy no es lo que quisieron, soñaron, esperaron. Sin embargo, todavía pueden construir un nuevo modelo familiar. Asumiendo las pérdidas y privilegiando los logros y los aciertos obtenidos. No pueden ser lo que quisieron, pero pueden decidir y comprometerse en un nuevo proyecto de familia.

Para ello, el principal recurso con el que cuentan es su consagración y su comunión con Dios. Dios, en Jesucristo, deshace las obras del diablo. Además, hace todas las cosas nuevas. Primero a las personas, luego aquello que las personas hacen. Sobre todo, Dios está dispuesto a edificar nuestras casas para que estas permanezcan fuertes ante las adversidades. Salmos 90.17; 147.2; Mateo 7.25ss Si nosotros nos consagramos a él, como individuos y como familias, él hará de nosotros personas y familias sanas. Restaurará lo que puede ser restaurado y edificará nuevas relaciones, dando lugar así a proyectos nuevos, viables y satisfactorios.

Así, sea nuestra invitación el volvernos a Dios. En él y por él hay lugar para la esperanza. Pero, también es posible que aunque nuestra familia no sea ya lo que deseamos, nosotros sí podamos ser quienes hemos sido llamados a ser.

Pastor Adoniram Gaxiola

Deja tus comentarios