La humildad y la honestidad fomentadas por la oración.

217

En el matrimonio, el tener un solo corazón no es algo que sucede automáticamente. Para realizarlo, se requiere en ustedes dos una actitud muy especial. Jesús enseñó que el tener un corazón honesto y humilde es algo indispensable para la oración efectiva. Contó la historia de dos hombres que se pusieron a orar en Jerusalén. Uno de ellos se sentía muy justo ya, y terminó orando consigo mismo nada más, porque Dios no le quiso escuchar. El otro hombre se humilló y clamó a Dios, “¡Dios, sé propicio a mí, pecador!” (Lucas 18:9-14). El segundo fue recibido y justificado por Dios simplemente porque confesó su necesidad honestamente y con humildad.

Por esta razón, si ustedes quieren crecer en esta área más, es necesario ser transparentes uno con otro, así como lo hacemos ante Dios. Cuando te humillas y reconoces tus propias necesidades ante Dios, estás también comunicando algo muy importante a tu pareja: estás mostrando que eres abierto, sincero, y vulnerable. Acuérdate, Dios da gracia a los humildes. A todos los matrimonios les hace falta más de la gracia de Dios para suavizar su relación.

En los matrimonios que he aconsejado, uno de los problemas que se han manifestado con más frecuencia es aquel orgullo que rehusa admitir alguna debilidad o necesidad. Sin embargo, el orar juntos es una forma fantástica de solucionar este problema. Es importante que tú tomes en cuenta que nadie en todo el mundo te conoce a ti, y las dificultades que enfrentas, mejor que tu pareja. El hecho de que tú rehuses orar con tu pareja acerca de estos problemas, o que tú trates de blanquear la situación, solamente los aleja más y más de aquella relación profunda e íntima que quisieran tener. Por eso, cuando oren juntos, necesitan ser honestos y humillarse ante Dios. Permite a tu pareja escucharte confesar tus necesidades abiertamente. Siempre estarán más unidos como resultado

La buena comunicación es una llave para la puerta al verdadero compañerismo, y la oración es la mano que da vuelta a la llave para abrir esa puerta. ¿Cómo puede ayudar su comunicación?

Para ver cómo la oración ayudará su comunicación, lee algunas de las oraciones registradas en la Biblia. Nota lo que sucede: ¿no entiendes mejor a la persona que está orando, ya que está comunicando sinceramente algo de su corazón? Un ejemplo de esto se ve en la oración de Salomón cuando dedicaron el Templo en Jerusalén. Había multitudes presentes ese día, que al escuchar su oración, fueron unidos de corazón. La Biblia dice que cuando él había terminado de orar, todos ellos “…adoraron y alabaron a Jehová” (2 Crón.7:3). Y el poder leer esta oración de Salomón, el poder entender su corazón un poco, es también una bendición para nosotros. Nuestro corazón es animado porque Salomón comunicó honestamente de la profundidad de su alma ante Dios. Ofreció alabanza, afirmó su fe en Dios, y declaró su decisión de entregarle a Dios todo su corazón. Aun hoy la oración de Salomón nos comunica un mensaje poderoso. Porque Salomón se comunicó en oración, hoy conocemos su corazón.

Un aspecto tan especial de la oración es que se expresan cosas en ese contexto que pocas veces se comunican en una conversación casual. Por ejemplo, cuando una esposa oye a su marido orando intensamente acerca de una situación en el trabajo, tal vez se dé cuenta de lo difícil que es esa situación para él. Asimismo, cuando en oración reafirmas tu decisión de seguir y obedecer a Cristo, tu pareja puede sentir la confianza de que vas a cumplir con tus responsabilidades en el matrimonio también. Todo esto lleva un fruto apacible de confianza y de intimidad.

Leer más: La humildad y la honestidad fomentadas por la oración. 2da parte

 

Deja tus comentarios