La iglesia es el nuevo Israel. 2da parte

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Debería notarse que ha habido algunas modificaciones de los elementos más escabrosos de la teoría del reemplazo desde el restablecimiento de Israel como nación en mayo de 1948. La actitud más extrema y odiosa hacia Israel ha sido rechazada por muchos, y algunos han sugerido que, no obstante, Israel podría recibir aquella bendición en el futuro. Aun así la teología del reemplazo sigue firme en su perspectiva de que Israel ha sido desechada.

Antes de presentar evidencia de la posición que sostiene que la iglesia e Israel son entidades separadas en las Escrituras, es necesario hacer dos observaciones con respecto a la teología del reemplazo. Primera y principal, está su relación con el Nuevo Testamento. Aunque sin duda se encuentra en la historia de la iglesia, ¿se encuentra este punto de vista en el Nuevo Testamento? Podrían argumentar que tal perspectiva puede deducirse de numerosos pasajes de las Escrituras. Pero Diprose ofrece esta importante advertencia: “Los pasajes que permiten tal interpretación no son suficientes para que la teología del reemplazo pueda certificarse como una opción bíblica. Por el lado positivo deberían hallarse pasajes que enseñen esto claramente, y por el lado negativo no debería haber ningún pasaje que lo excluya expresamente.

La declaración reveladora de Diprose es acertada, porque el Antiguo Testamento distingue claramente al Israel nacional como una nación única escogido por el mismo Dios. Si hay un cambio en su estatus o alguna clase de trasferencia de su estatus a otro, entonces en algún lugar del Nuevo Testamento debería estar clara y concluyentemente declararado. No existen en el Nuevo Testamento tales declaraciones, sino que en realidad encontramos lo opuesto, especialmente en Romanos 9-11.

Segundo, la perspectiva de la teología del reemplazo se vio influenciada por varios factores de la historia primitiva de la iglesia, y no el resultado de un cuidadoso estudio de las Escrituras. Primero, la realidad de la historia es que ciertamente los judíos fueron los que rechazaron a su propio Mesías Jesús y fueron los grandes antagonistas de la iglesia primitiva. Esto fomentó un sentimiento antijudío en la iglesia durante los siglos que siguieron, lo cual influyó en algunos padres de la iglesia. Un segundo factor en el desarrollo de este punto de vista fue la aceptación del pensamiento y la filosofía griegos por parte de muchos padres de la iglesia primitiva.

Esta aceptación de una cosmovisión griega y el abandono de la cosmovisión judía tuvieron un profundo efecto en la teología. Las cosas físicas (tales como el Israel nacional y el reino milenario terrenal) disminuyeron en importancia, mientras que las cosas “espirituales” aumentaron. Y el método alegórico de la interpretación permitió que los intérpretes tomaran las promesas dadas al Israel nacional y las transfirieran a la iglesia.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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