¡La oración en familia, es el encuentro con Dios!

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Es importante saber que, para que la oración en familia sea un verdadero encuentro con Dios, se ha de dar también un encuentro entre todos los miembros de la familia (padres-hijos, hermanos entre sí, nietos abuelos, otros) dándose una reconciliación mutua.

La 1ª de San Juan nos dice: quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve.”1ª  Juan 4:20 Como orar es hablar con Dios, podríamos parafrasear: “si no hablas cordialmente con tus hijos  que ves cada día, ¿cómo puedes hablar con Dios al que no ves? “

También Jesús, en el Evangelio de San Mateo nos dice: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Mateo, 18, 20 Vemos que Jesús  da especial importancia a la oración comunitaria, al hecho de reunirse en su nombre y, reunirse en nombre de Jesús, es hacerlo en un clima de amor. Entre personas que se conocen, que conociéndose se aceptan tal cual son y que por conocerse y aceptarse se aman y la familia es, o debe ser, el ámbito ideal para que esto se cumpla.

Hemos de reunirnos siguiendo la norma evangélica que dice: “23 Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.” Mat.5:23-24 ¿De qué servirían unas largas y fervorosas plegarias rezadas en familia si no hay una cordial relación entre sus miembros? A esta doble y complementaria unión con Dios y entre los miembros de la familia puede llegarse con una comunicación interpersonal y colectiva, para así conocerse, apreciarse, comprenderse,  quererse y esto se consigue a través del diálogo, con ese doble diálogo que proponemos humano y divino, con Dios y entre nosotros. Ciertamente, para que el diálogo con Dios y con nuestra familia sea real y efectivo hace falta crear  un hábito con la ayuda de un espacio adecuado y a una hora aceptada y querida por todos para lograr ese clima necesario para la confidencia, para la apertura, para la puesta en común, para el real intercambio personal de pareceres, para el planteamiento de problemas y ayudas eficaces para su resolución.

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