La profecía bíblica nos recuerda que Dios es bueno

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A menudo los cristianos viven la vida con sufrimientos personales, problemas sin resolver y situaciones terriblemente injustas. La profecía nos recuerda la bondad de Dios al mostrar que Él ha escrito el capítulo final de la condición humana, el cual al presente incluye sufrimiento y angustia. Si esta vida y este mundo fueran todo lo que hay o lo mejor que nos pueda acontecer, tendríamos el derecho de cuestionar la idea de que Dios es bueno y misericordioso. La profecía revela claramente que el final de la historia es bueno para el pueblo de Dios. Pero no podemos llegar a comprender realmente que tan bueno es. El apóstol Pablo, que soportó increíbles adversidades, sufrimientos y problemas, declaró sin reserva alguna: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Ro. 8:18).

Lo que sucede en nuestra vida cuando vivimos como Dios manda depende de ÉL. A veces las bendiciones llegan. Y otras veces, no. Solo cuando perdemos la esperanza en las fórmulas que garantizan el éxito, desarrollaremos verdadera esperanza en un Dios en el que se puede confiar cuando  la vida no tenga sentido, pues un día Él nos llevara al hogar.

Lo fundamental del buen final de la historia es cuando nos lleve al hogar. Es en la casa del Padre donde sus hijos experimentaran una perpetua y total comunión, y serán libres de la muerte, el dolor y los demás estragos del pecado. La profecía anuncia fuertemente que Dios es bueno.

 Paul N. Benware Profesor de la división de estudios bíblicos

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