Levanta tu “vara”

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Hay un pasaje en el antiguo testamento que siempre me ha llamado la atención en lo referente a cómo trabaja Dios en unidad con el hombre. En el momento en que Israel sale de Egipto y se encuentra con el obstáculo del mar rojo. Siempre he pensado que Dios llevó allí su pueblo para mostrarle su poder, pero Israel, como la mayoría de las veces comenzó a quejarse.

“Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? … Porque mejor nos fuera servir a los egipcios que morir en el desierto” Éxodo 14:11-12.

He creído que los problemas tienen una característica especial, y es de sacar a la luz nuestras convicciones internas, sean buenas o malas. Normalmente cuando se vive un problema es el momento de sacar la fe o la duda que haya en nuestros corazones. Si no perdemos el gozo y no cambiamos de actitud, es porque estamos fuertes espiritualmente, pero si por el contrario los problemas causan cambios en nuestro comportamiento y nos hacen confesar palabras de quejas, es un indicio de que estamos bajo el dominio de la incredulidad.

Fue exactamente esto lo que vivieron los israelitas cuando salieron de Egipto, el mar rojo frente a ellos y los egipcios a sus espaldas. El problema sacó a la luz la luda y la incredulidad que gobernaba sus corazones. Israel acababa de ver los milagros de Dios a través de las plagas enviada a los egipcios, sin embargo permanecieron en incredulidad. Esto nos enseña que serán los problemas que se presentarán en nuestras vidas, lo que permitirán ver cuán firmes estamos en el Señor.

Al Moisés escuchar las palabras negativas que Israel trata de animarlos y les dice: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”  Éxodo 14:14

Luego de decir Moisés estas palabras, vuelve su rostro a Dios, buscando una respuesta de su Señor. Cuando Dios escucha su oración sólo le respondió: “¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen tú ALZA TU VARA Y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo…”  Éxodo 14:15,16

La respuesta de Dios al problema que estaba viviendo su pueblo estaba en las manos de Moisés. Sólo era necesario levantar la vara que tenía en su poder y dirigirlo hacia el mar, “y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que… las aguas quedaran divididas” Éxodo 14:21

Me pregunto. ¿Es que acaso Dios no tenía el poder suficiente para abrir por si sólo el mar rojo? Claro que sí. ¿Por qué entonces no lo hizo? Porque Dios se rige por los principios establecidos por él mismo. Moisés debía primero levantar la vara hacia el mar, antes de que Dios pudiera abrirlo. Es exactamente lo que ocurre con nuestras oraciones, Dios se moverá sólo como respuesta a nuestro clamor. En el corazón de Dios hay muchos deseos que quiere cumplir, pero se hará, una realidad siempre y cuando nosotros oremos.

Después que Moisés levantó la vara y vio el mar dividido, comenzó con el pueblo a caminar con una pared de agua  a su izquierda y una pared de agua a su derecha. Y dice las escrituras que “los egipcios entraron tras ellos hasta la mitad del mar” Ahora, observa las palabras que Dios la dice a Moisés: “Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre su caballería” Éxodo 14:26

Nos volvemos a preguntar ¿Es que acaso Dios no podía volver las aguas por si solo? Aunque usted le cueste creerlo, Dios estaba dependiendo de las acciones de Moisés en la tierra. Nuestro Dios solamente estaba esperando que Moisés levantara su vara para él poder entrar en acción.

Pastor Robert Vargas       

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