¿De qué manera nos ayudan los problemas a crecer?

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Conquistar la cima del Aconcagua no fue fácil. Jamás pensó que lo sería. Pero guardaba la esperanza de que al subir cada una de las crestas de la montaña, tendría la posibilidad de escalar, descansar y de nuevo, volver a comenzar. Por momentos pensó que no lo lograría. Estaba desesperado. La idea de regresar la asociaba con el fracaso. “Sería una locura” razonó una y otra vez.

Rommy Mc Daniels, de 32 años, es un profesor de secundaria en un remoto pueblo de Texas, Estados Unidos. Materializó el sueño de su niñez.

Lo más complicado fue recorrer los últimos nueve kilómetros. Debía cubrir la distancia de un solo tirón. De lo contrario, podía morir. Se lo advirtieron. La asfixia era su peor enemigo, y lo creía. Así lo revelaban las anteriores etapas. Esa fue la razón por la que decidió avanzar con rapidez. Jornadas anteriores le tornaron fuerte para emprender el ascenso final.

Lo logró. Una bandera norteamericana ondea en lo alto. En la distancia, densos nubarrones. Más allá, enormes montañas.

Crecer como cristianos ¿es un proceso?

Volvamos al escalador de la historia inicial. Durante varias etapas lo que hizo fue prepararse para el ascenso final, el definitivo. Pero podía y debía hacerlo. Las jornadas pasadas le capacitaron para lograrlo.

Esta es la mejor ilustración para los dos versículos que encontramos en el capítulo cinco de la carta de Pablo a los Romanos: “Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza.” (Versículos 3 y 4).

Las tribulaciones si las asumimos asidos de la mano del Señor Jesús nos llevarán a aprender qué es, y vale mucho más la perseverancia. A no permitir que las circunstancias adversas nos lleven a tambalear. Si permanecemos firmes, nos haremos fuertes. Las tormentas no nos llevarán a volver atrás. Y si eso ocurre, avanzaremos en el crecimiento cristiano. Si nuestra mirada está puesta en el Señor Jesús, los problemas no nos destruirán. ¡Adelante!

Tenga presente que su vida cambiará y crecerá hacia el éxito, el día que se decida por Jesucristo, recibiéndolo como Señor y Salvador.

Fernando Jiménez. Conferencista Cristiano  

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