“Marca de la bestia” es considerado la implantación de microchips en las personas

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Una gran cantidad de personas en toda Europa se están colocando microchips en sus cuerpos llamados “biochips”. Según un informe sobre la tendencia, lo hacen porque “tienen una gran fe en los procesos digitales y en el potencial positivo de la tecnología”.

El país con más personas realizando implantes es Suecia, donde cerca de 3.500 usuarios adoptaron el biohacking, que utiliza tecnología integrada al cuerpo.

Para algunos usuarios, el chip está reemplazando, al mismo tiempo, la tarjeta de identidad, la tarjeta de crédito, el billete del metro y las contraseñas de la computadora y del teléfono. Algunos modelos permiten, incluso, abrir la puerta del coche o de la casa.

Según el sondeo, los suecos son más propensos a compartir datos personales “debido a la forma en que el sistema sueco de previsión social está estructurado”. Además, los ciudadanos del país están acostumbrados a las innovaciones tecnológicas. Empresas como Skype o Spotify se fundaron en el país y hoy en día se utilizan ampliamente en todo el mundo.

Además, el movimiento transhumanista, surgido en 1998, ha impulsado a los europeos, y suecos en particular, a que dejaron la tecnología “mejorar sus cuerpos biológicos”. Ellos abogan el uso de los biochips, pequeños dispositivos de silicio del tamaño de un grano de arroz.

Funcionan con la tecnología NFC, que permite el envío de información inalámbrica a poca distancia. También existen chips con la tecnología RFID, por identificación de frecuencias de radio.

 

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