Más evidencia de un pacto incondicional 4ta parte

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Hechos 3:25 “Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra”.

Este fragmento del mensaje del apóstol Pedro fue dado varios meses después que la nación de Israel rechazara a Jesucristo; sin embargo él asevera que el pacto seguía vigente. Renald Showers enfatizó la importancia del tiempo verbal de este pasaje: “El uso del tiempo presente del mensaje de Pedro (sois los hijos) indica su convicción de que los judíos seguían siendo hijos del pacto y que el pacto seguía vigente para ellos. La única manera de que el pacto abrahámico pudiera seguir vigente con Israel después que ésta rechazara a Jesucristo era si el pacto fuera incondicional”.

Hebreos 6:13,17-18 “Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudieron jurar por otro mayor, juró por sí mismo… Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que… tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros”.

   El autor de Hebreos encuentra su esperanza segura de salvación en base al pacto de Dios con Abraham. “El pacto abrahámico seguía siendo una fuente de aliento para los judíos que vivían cuando se escribió Hebreos (durante la década de 60 d.C) a pesar del hecho de que Israel hubiera rechazado a Cristo varias décadas antes”. En la mente del escritor de Hebreos, el pacto abrahámico seguía en vigor y no había sido revocado por el fracaso de Israel, ni siquiera por su terrible pecado al rechazar al propio Mesías.

Tales fracasos y desobediencia de Israel no revocaron las promesas del pacto. Desde luego, individuos y grupos podrían perder los beneficios y las bendiciones del pacto; pero tales fracasos no anularían el pacto. En tiempos terribles apostasía, Dios habló a través del profeta Jeremías y garantizó que mientras el sol, la luna y las estrellas existieran, la nación seguiría en relación con Él (“para… ser nación delante de mí eternamente”; Jer. 31:35-37). El profeta Ezequiel también habló de la historia de fracasos y rebeliones de Israel; sin embargo terminó con la promesa de restauración (Ez. 20). El cumplimiento de este pacto recae en la fidelidad de Dios.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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