Matrimonio y misterio 1ra parte

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He propuesto que al introducirnos en el ámbito del matrimonio y la familia como problema existe el peligro de incurrir en un reduccionismo. Además, existe la posibilidad de darnos cuenta sólo de lo frágil y lo finito en las relaciones humanas. Por eso hace falta un acercamiento complementario ya que la realidad nos informa que todo ser vivo tiene una dimensión de gozo y otra de sufrimiento.

El misterio, el verdadero ministerio en el sentido religioso, es cualitativamente diferente, es extraño a nosotros, es lo que nos sorprende, lo que está fuera del dominio de las cosas habituales, comprensibles, conocidas y por consiguiente familiares. Es todo aquello que se opone al orden conocido de la cosas y por esto mismo nos llena de sorpresa y asombro.

En el lenguaje bíblico el misterio aparece tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En el libro del profeta Daniel (2:18–28) el misterio es algo que tiene que ver con el propio Dios, y por lo tanto requiere de la revelación divina.

En los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), el misterio aparece en el contexto de las parábolas, en medio de las imágenes habladas por Jesús con referencia al Reino de Dios. San Pablo en su carta a los Romanos introduce el término «misterio» (11:25) en su reflexión sobre el futuro del pueblo de Israel. Termina su reflexión con un himno de alabanza que resalta lo inescrutable y lo insondable de la gloria y la gracia de Dios (11:33–36). Así demuestra que el misterio, cuando es «comprendido», provoca consecuencias en la vida. En este sentido, el misterio es activo, provoca transformaciones en la vida de quienes lo experimentan. En otros cánticos de san Pablo (Ro. 16:) se confirma el hecho de que al experimentar el misterio, no puede sino responderse en forma de adoración y alabanza que expresan la belleza y grandeza de Dios. Es una celebración ante la manifestación de lo Sagrado.

En 1 Corintios, encontramos referencias al misterio como algo oculto que es revelado por el Espíritu (2:10) y que puede ser ministrado por los hombres (4:1). En su poesía sobre el amor (13:2) san Pablo denota la novedad del misterio: hay siempre algo nuevo para descubrir, una relación dinámica que no se agota nunca. En el capítulo 14 el misterio equivale a algo que trasciende nuestro lenguaje, es otro código de comunicación.

Me llama mucho la atención el tema del misterio en la carta paulina a los Efesios y más específicamente en el capítulo 5. En este texto san Pablo está como «jugando» con las ideas de Cristo en su relación con la Iglesia y de la unión hombre-mujer. En esa secuencia utiliza analogías y comparaciones. Al principio de este relato hace un llamamiento a la mutualidad. Luego, al referirse a la relación Cristo-Iglesia y hombre-mujer, se interna en la esfera de lo estético al hablar de una Iglesia santa, gloriosa, sin mancha, ni arruga. El misterio nos llama a lo bello, a lo glorioso. En Efesios 5:31 , san Pablo hace referencia al relato de la creación en Génesis y de una forma poética introduce el concepto «una sola carne». ¿Qué puede significar que el hombre y la mujer al unirse en matrimonio se tornen una sola carne? Paul Ramsey expresa de una forma mítica el acto sexual como un acto de amor. Dice que en el deseo y en el acto sexual, la mujer quiere hacer del hombre su Adán y el hombre quiere tornar a la mujer en su Eva, en el sentido de que ella estaba sola con él en el jardín del Edén. No había nadie más. Cada uno era para el otro, en forma única y plena, creados por Dios como providencia para la soledad del ser humano.

Pastor Jorge Maldonado

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