Tres propósitos para el matrimonio 1ra parte

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Dios Creo el matrimonio por una razón espiritual, la cual es más que sexo, es más que compañerismo y es más que lo que muchos se puedan imaginar. El matrimonio es algo que tiene un propósito divino. Cuando dos personas se casan forman una nueva unión, dada por intercambio y promesas de tal manera que estas 2 personas pueden ser real el uno para el otro. Yo lo puedo decir en una forma personal, en Martha yo tengo una esposa, una amiga, una compañera y cada año que pasa nuestra relación es mejor. No cambiaria mi vida hoy, por la vida de soltero. No volvería aunque me lo pidieran a los años de recién casado. Es más le tengo lastima a los recién casados.

Primer propósito del matrimonio es glorificar a Dios

Conforme los textos leídos, tanto el hombre como la mujer fueron creados para que reflejaran la imagen de Dios. Para que representasen a Dios.
Por  eso cuando usted está casado, usted tiene sobre sus hombros no la responsabilidad egoísta de satisfacerse mutuamente, tienen una responsabilidad espiritual. Ustedes representan al invisible Rey del universo. Y su matrimonio en su trabajo, vecindario o en su lugar de origen, con su familia, probablemente sea lo más cercano que la gente pueda ver de Dios. Dios quiere dejarse ver a los demás a través de su matrimonio.

Es por ello que el matrimonio es una relación perpetua de dos personas que se han comprometido delante de Dios, por su vivir el uno para el otro. Representar la imagen de Dios a este mundo perdido. Incluso cuando no sientan hacerlo, o cuando estén tentado a abandonar ese compromiso. Pero usted tiene que entender, que la única manera en que un matrimonio puede glorificar a Dios  es si ellos son uno. Esto es esencia. Esto significa que si usted no se ha casado, usted tiene que casarse con un cristiano. Porque para ser uno usted necesariamente necesita estar unido(a) a alguien que este caminando hacia la misma dirección.

Porque usted no podrá ser uno o una esencialmente con alguien que no es  Porque sencillamente las metas, visión y ambición son diferentes. Efe 2:8-9,10 (Vea bien el 10) Dios tiene una meta preparada para cada uno. Nuestro propósito es descubrirla y caminar por ella. Pero si usted falla en el matrimonio, tendrá problema para encontrarla.

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