“Si me la haces, me la pagas”

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Tengo que admitir que el tema de este articulo me traslado a más de 35 años atrás cuando estuve rebelde con Dios y cometí actos de venganza. Recuerdo haber dicho en un momento dado, la ofensa de la que hablamos, te aseguro que pagarás con creces. Lamentablemente, la persona cometió la ofensa tiempo más tarde y seguidamente el cumplimiento de mis palabras. Como resultado, la venganza que tomé en mis manos fue más perjudicial para mí que la ofensa cometida. Entonces, ¿Vale la pena pagar mal por mal a quien nos ofende?.

“El que la hace, la paga” es un antiguo refrán de origen español que justifica el castigar a una persona que ha cometido un grave descuido, error u ofensa. Y existe una ley que se relaciona mucho con este refrán, la cual la mayoría de nosotros conocemos, está es: “Ojo por ojo, diente por diente”. Esta sentencia proviene de la ley de Talión y consiste en castigar el ofensor o criminal haciéndole lo mismo que a él/ella le hizo a su víctima. Asimismo, la Biblia menciona esta ley en las leyes establecidas por Moisés mientras dirigía el pueblo de Israel. Y aunque parece sorprendente hoy en día varios países en el mundo lo siguen practicando.

“El que la hace, la paga” es tomar la venganza con tus manos. Y aunque en el viejo testamento esta ley de retribución fue establecida, Jesús abolió la misma cuando dijo: “Han oído la ley que dice que el castigo debe ser acorde a la gravedad del daño; “Ojo por ojo y diente por diente”, pero yo os digo: No resistas a la pared mala; si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, ofrécele también la otra mejilla”

El tema de este pasaje bíblico “es enseñanza acerca de la venganza” y aunque el mensaje de Jesús resulta para muchos difícil de aplicar, la idea central de su mensaje es, que paguemos con bien el mal que se haya cometido contra nosotros. Jesús sabía que la venganza no es buena para el ser humano y que su efecto no es lo que esperamos. ¿Nos devuelve la venganza lo que perdimos con la ofensa? ¿El amor o la vida de alguien, un sueño perdido el respeto o la confianza, etc.? Por el contrario, la venganza puede generar más vacío o más dolor.

Con respecto a mi testimonio, mi venganza no fue lo que esperaba; sentirme feliz o satisfecha castigando a quien se lo merecía. La venganza aumento más mi angustia porque terminé en el mismo lugar de mi ofensor. La venganza no debe ser una opción para nadie que profesa a Cristo. Jesús fue quien tomo nuestro lugar en la cruz para ser castigado por nuestros pecados.

A través del sacrificio de Jesús fuimos librados de esta ley de retribución y bendecidos con la gracia. Por tanto, cuando te hagan mal da a cambio tu perdón hacia el ofensor porque el perdonar es más poderoso que la venganza. El perdón te abre el camino hacia la libertad y hacia la sanidad de las heridas de tu corazón. Cuando me arrepentí por mis actos de venganza, aprendí que el amor, el perdón, y la misericordia de Dios no es solo para los agravados por una ofensa, sino también para el ofensor. Si quieres imitar a Cristo, elige perdonar en vez de hacer pagar lo que te hicieron.

Dra. Rebeca Millan                         

 

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